jueves, 3 de febrero de 2011

El café de Deusto, Lehendakari Aguirre, Bilbao

Recuerdo haber entrado en este bar por mera casualidad la primera vez. En el mismo tramo de calle hay mil, pero éste tenía unas mesitas muy monas, y sillas, y era espacioso, y dabe sensación de confort desde fuera.
Eran finales de agosto, buscaba un sitio donde poder desayunar. Y lo encontré. Allí he desayunado, recién levantada o sin haberme acostado, borracha o sobria, he merendado, he bebido café por beber... Es mi casa XD
Creo que no hay un solo amigo mío que no lo conozca por haberle llevado o hablado de él.
Y es que alli reina la paz. Entras y el camarero te mira sonriente, y te pregunta ¿Un café con leche natural? Claro :)
Aqui he tenido las mejores reuniones, las más cómodas y siempre acompañadas por el mejor café.
Qué quereis que os diga, para mi no hay otro bar como éste, ni en Bilbao ni en ningun otro sitio.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Brazo de patata relleno de tapa de vaca y queso por fuera y por dentro

Hoy hemos tenido comida parejil.
El día ha comenzado de la mejor manera posible, hablando con mis queridos proveedores de carne y verdura, Manu y Rosa. Asi pues, como siempre, más o menos me han surtido con lo que les he pedido, lo mejor de lo mejor. Y la frutera hoy no me ha matado con la mirada, asi que con un canto en los dientes XD
En fin, como era bastante tarde y, sin saber muy bien qué hacer con mi vida, había mandado a mi compañero de piso a comprar patatas, he decidido hacer un plato que siempre sale bien (siempre, menos hoy), que es... Lo que habéis leído en el título, si no os habéis quedado con ello os invito a que retrocedais hasta arriba otra vez y lo mireis, porque yo desde luego NO lo voy a volver a escribir, que estoy vaga y mosqueada ¬-¬
Bien, pues el caso es que como no tengo pasapurés para las patatas, he podido estrenar por fin el smasheador de potatoes que me regaló mi buen amigo Iván, y que creí que iba a pudrirse en el cajón esperando a ser usado. Pero no, éso no, sólo se han podrido mis amadas fresas y mi aborto de cosa rara llámalo equis o llámalo um... Fondo de limones o... Algo así.
Pues.... vaya que la receta tampoco es que sea de autor, igual si le ponemos un par de margaritas y reducimos la ración en un 99% ahí si, pero en fin xD
La cuestión es que estaba rico y NO se me ha roto al irlo a servir. NO se me ha desconchado y me ha quedado una mierda pinchada en un palo. No, no, por dios, qué asco XD
Muy... rico, si, me apunto comprar un pasapurés :)

martes, 1 de febrero de 2011

La Tagliatella, Licenciado Poza 55, Bilbao


Ultimamente voy a  muchos restaurantes. Pero parece que, cuando me ven sacar la libretita, todos se empiezan a cagar por las patas y ya no son capaces de hacer algo decente.
Hace poco hablábamos del Gau-txori, y recuerdo haber comparado el servicio con el del Nicoletta de Madrid. Aquel restaurante me traumatizó, pero ahora hay alguien más en el podium: el Tagliatella de Bilbao. Y es que no puedo entender cómo puede ir tanta gente a comer. 
Si os soy sincera, pagué 30 euros por dos platos para compartir que dejamos prácticamente enteros.
De primero, una “Insalata affumicata con vinagreta de frutas del bosque”, cuya descripción en carta era: lechugas variadas (mezclum de bolsa), langostinos (dos), gambas (tres, de un centímetro de diámetro), salmón (ahumado, y una vez más pasado desde hacía un mes, picaba incluso), cangrejo, maíz, anchoas (inexistentes) y tomate confitado (tomate crudo partido en dos).
De segundo y último, gracias a dios, porque poco más y acabamos en urgencias con una intoxicación, "Pappardelle al pepenero casalinga", cuyos ingredientes eran: longaniza (dos trancos que, desde luego en mi boca no entraban), tomate (no sabemos dónde), queso (si, definitivamente la salsa llevaba queso), albahaca (no se si podrida o cocida durante horas en la salsa, podrida xD pero el caso es que he tenido que escupir desesperada tres trozos porque eso parecía un chicle (podrido xD)), champiñones y piñones. Pero se les ha olvidado poner que también llevaba trompetas de la muerte. Ah, ¿que no llevaba? ¿y qué eran esos trozos negros duros que había en la salsa (que solo sabía a champiñón aquesado o queso achampiñonado)?
En fin, el caso es que hemos tenido que sufrir la cara de vegetal del camarero cuando se ha llevado la ensalada y más aun cuando se ha llevado la puñetera pasta, que encima eran como unos tagliatelle gigantes (parecen las cintas ésas que llevan las chiquillas a los juegos olímpicos) pegorroteados unos con otros (para servirte tenías que servirte todo o cortar con cuchillo y tenedor). Nos ha preguntado si no íbamos a comer más, todo extrañado. Le hemos dicho que estaba incomestible y nos ha contestado que "No me lo puedo creer. ¿Y no queréis probar suerte con alguno de los postres, un café, un te...?" No gracias, ya me voy a gastar suficiente en ésta basura, deberías invitarme, no se si lo sabes... Tras éste interrogatorio se ha cubierto de gloria tirando todos nuestros cubiertos al suelo y ha huido. 
Lo bueno es que al menos el servicio es rápido, nos han puesto unas aceitunas como aperitivo, nos las hemos comido, el pan y bebido todo el agua y media hora después (a mi colega comensal le ha crecido la barba, parecía un náufrago) ya nos han traído las tres hojas de lechuga mal puestas.
Sí, vamos, creo que voy a volver... Me encanta salir de un restaurante con más hambre del que he entrado.