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miércoles, 5 de junio de 2013

Cous cous al patxarán

El otro día andaba por casa aburrida y me dije, ¿por qué no jugar con los fogones un poco, como a mi me gusta? Y así lo hice. Fui por la casa como si estuviera de compras: un paquete de cous-cous, un paquete de jamón, un paquete de tomates... Ah no, espera, es que con tantos paquetes me vengo arriba y no hay quién me pare... 
Un tomate, una lata de aceitunas y una rebanada de pan.
Y por supuesto, por si alguien lo dudaba, una botellita de Patxarán.

El mundo era mío. Miré el paquete de cous-cous con desprecio, y él me devolvió la mirada. Si, le había pintado ojos al cartón.

No tenía muy claro qué quería hacer, aparte de cous-cous, asi que lo primero que hice fue evaporar un poco de alcohol de patxarán, porque, aunque un cous-cous alcohólico no era una idea tan descabellada, no quería estar piripi desde las tres de la tarde. 

Y entonces miré a la rebanada de pan y me dije... "Diano, ¿te acuerdas de cuando hiciste la paella, que trataste de ponerla monísima con el aro del puzzle y te quedó una birria? ¿Qué tal si haces una tosta en forma de puzzle?" "Vaya, Diana, ésa es una idea magnífica." Y así lo hice. 
Esta vez, aunque el pan se resquebrajó un poco en los bordes, quedó un puzzle. Seh. ¡Misión cumplida! Una lágrima resbaló por mi mejilla, y la sequé (aunque quizá le habría dado un toque rico al cous-cous).

"¿Y si le añadimos tomate?", "Odio el tomate, y además no es nada nuevo", "¿Y si añadimos, entonces, piel de tomate?", "Vaya, me da el triple de asco, ¡pero es novedoso!". Qué bien me lo pasé cocinando conmigo misma...

Ay ay ay, de verdad que estaba rico el resultado. Y siempre digo: si disfrutas mientras lo haces, ¡te sabe el doble de bien! Y ahora si me disculpais, me voy a lidiar con el último escalón (espero) antes de mi gran salto de trampolín con bucle mortal delante, detrás y a un lado a la pata coja. Inspira, espira, inspira, ¡no expires!. ¡Buen día puzzleros!

domingo, 2 de junio de 2013

El affair con un muslo (de pollo)


El otro día abrí la nevera y me puse a llorar. Un limón verde con tiznas azules, un par de envoltorios con aroma a jamón, y una cuña de queso que suelo usar para calzar las puertas a la hora de ventilar la casa. Decidido: tenía que ir a comprar.


Cuando me pasé por la carnicería de mi querido Manolo y vi toda aquella oferta gastronómica, quedé aturdida, y en lugar de desmayarme ante la presión, me envalentoné. Vi un muslo de pollo, y fue mi perdición. 
Previa súplica de que le arrancara la piel (después de que un campilobacter coli, que suele tener chalets o pisos de lujo en la piel del pollo, arrasara mi sistema digestivo, soy bastante sensible a ella, y le he puesto una orden de alejamiento), me fui de la mano (o del muslito) de mi querido Pancho Cerezuela (asi le llamé), y llegamos a casa.
A los miembros amputados de un pollastre joven, hay que cuidarlos. Un buen zumo de naranja como baño, y un chorrete de patxarán para ahogar las penas. Y se nos fue de los muslos... Digo, de las manos. Entre tanta pasión alimenticia, el frío de la cámara y que había sido un amor a primera vista muslo-estómago, decidí alargar el crudo momento en el que nos separaríamos.

Ayer me despertó un aroma. Aroma a muerte. Era Pancho en semidescomposición. Maldita sea, ¿por qué me has abandonado?. Está bien, era demasiado tarde para culparnos de haber desperdiciado el tiempo... Ahí seguía Pancho, en pleno baño de naranja y patxarán cuando, sin pensarlo, le metí a los rayos uva. Al cabo de media hora, estaba crujiente, y había captado todo el sabor de las cerezas con que había adornado su féretro. 

Un homenaje, como si de una boda se tratase, con algo de arroz (añádase un diente como ofrenda (de ajo, puede ser)).

Pancho... Te echaré de menos... Pero, ¡qué bueno estabas, cabrón!

martes, 5 de febrero de 2013

Rice with mushroom and breast/ Arroz con champis y pechuga


Here we are with the second bilingual post. 

When I finished my stunning stew yesterday (LOL), and I finished eating it too (very important), I realized I had forgotten some mushrooms in the fridge, so this morning I was thinking about what to do with them.
When I try to create a dish, inmediately I think in its main ingredient. In this case I used rice as I love it. But there was a problem: I only had vaporized rice. I wanted to do a rissotto but, as you can see, that's not what I get.
When I realized the only rice in the world (or at least in my larder) was such an horrible kind, I decided to try it... Mistake :D

Vaporized rice doesn't contain starch, so water or whatever (like stock, for example, haha) does never become thicker itself. Never. Never. Not in a million of years. No. I swear, never haha.

But, finaly, my rice turned into some kind of... Mushroom and breast superdry, but with the whole stock flavour in it. That's good. Very good. But not rissotto haha...
_

Aqui estamos con el segundo post bilingue. (Y esta vez he tardado menos de tres horas en escribirlo, ¡bien!)

Cuando ayer terminé mi maravilloso ragout, y sobre todo terminé de comerlo (que es toda una hazaña), me di cuenta de que había olvidado unos cuantos champiñones en el frigorífico, y yacían solitarios reclamando atención. Así que esta mañana decidí hacer algo con éllos.
Cuando creo un plato, pienso primeramente en su ingrediente principal. En este caso sería el arroz, porque me encanta cocinarlo. Pero tan pronto como me iba a poner a ello, surgió un problema: solo tenía arroz vaporizado, y mi idea era un rissoto (y como veis en la foto, anda lejos de lo que conseguí finalmente).

El arroz vaporizado no tiene fécula, se la raspan para que a los estudiantes que se adentran en el turbulento mundo culinario, no se les pegue al fondo de la cazuela y prendan fuego a la casa. Asi que lo que sea con lo que haces el arroz, jamás espesa, porque no tiene con qué.
Pero bueno, dado mis increibles dotes culinarias, saqué este arroz seco con todo el sabor del caldo en cuestión absorvido en lugar de físico. Está bien, al fin y al cabo. La cocina y yo formamos un gran tandem: yo quiero hacer algo, y éso no me sale, pero a cambio consigo otra cosa que puede igualar o superar a la anterior jajaja

lunes, 14 de enero de 2013

Berenjena a los tres incendios

Y es que no hay nada como los platos típicos. Los de toda la vida.
En los que, por mucho que lo intentes, es imposible liarla. Ah... Esos platos...

Hoy he tenido tres incendios en la cocina. Hay gente que no sufre ninguno en toda su vida, y es claro que el que juega con fuego puede quemarse, ¡pero debería haber un término medio eh!. Y le llamo incendio a fogata, pero fuego ha habido, y me he hecho caquita.

Y es que lo primero que se debe aprender, es a no ser vago y a no ser cochinillo.
Puede que tuviera un poco de montones y millardos de migas en la bandeja del horno, "procedientes" (o procemuelas) de mis tostadas mañaneras... Pero quién iba a pensar que por poner el horno en gratinar, a 250º, ¿iban a prenderse fuego? En fin, me ha costado ventilar la casa una hora, con campana y balcón incluido...

En cuanto al segundo y tercer fuego, se produjeron a las 16.00 horas de un trágico Lunes (qué día iba a ser sino...). La estrellita esa que se pone en el fogón para sujetar a los cazos que son más pequeños que el agujero.... Que el agujero del metal que se pone encima de los fuegos... Esa... Cosa... ¡Espero que alguien me haya entendido! El caso es que ESA estrella, sabía que era lunes. LO SABÍA. Y ha decidido putearme para resarcirse.
Asi que al poner el cacito sobre ella, se ha movido, y se ha enganchado en la rejilla sobre-fueguil. Al intentar sacarla sin quemarme, ha movido toda la rejilla, incluidas ollas que habia en ella. Una vez visto que la lucha acabaría con una sola vencedora, me he armado de un trapo que se ha incendiado (a todo ésto, os preguntaréis porqué no apagué el fuego... Ni sabía que iba a convertirse en una batalla campal, ni sabía que iba a tardar tanto...)... Como nos enseñan a todos, lo tiré al suelo para pisarlo... Y se me ha incendiado la zapatilla mientras las migas de la bandeja, más negras que el carbón, seguían escupiendo humo en el balcón, a donde he salido con la zapatilla y el trapo.

Si os preguntáis cómo es posible que haya sido yo quien se ha despedido del trabajo, y no me hayan echado ellos... En los trabajos no hago estas cosas, me gusta hacerlo en privado para no herir a nadie XD

PD: la mayor parte de esta historia es cierta, pero tiene toques de fantasía, Diano's way ;)

viernes, 17 de febrero de 2012

Patatas con champiñes barriguitos

A parte de parecer la cocina de un indigente, aqui en la imagen se muestran dos partes de un plato, falta la tercera, que no tenía mucho misterio (tres patatas sin pelar [soy muy vaga] en un jacuzzi a unos 100º).

Tras dejarme calvo el brazo izquierdo y tener que renunciar a mis yemas dediles gorda e índice, puedo decir, que he conseguido meter los champis al horno. Éstos están marcados en sarten con bien de mantequilla (yo creo que en otra vida fui francesa). El mejunje que hay al lado es un majado de ajo, perejil, vino blanco, y los pies marcados de los champis con algo de pan rallado.

Es una lástima, porque en pro de hacer el plato, ahora mi biceps derecho está hiper desarrollado, el otro calvo... Es lo que tiene motivarse a tope con el mortero por un lado y por el otro, emplatar junto al fuego sin preocuparse de que huela a pollo quemado... ¡Pero no pasa nada! La vida es más divertida cuando puedes contarles a tus amigos (si eres cocinero no tienes relaciones sociales, pero te las inventas) que te falta una uña, que a un compañero tuyo le colgaba la yema de tres dedos, o que metiste la mano en una freidora con aceite a 180º mientras tratabas de limpiarla... ¿¡A que si!? Cuando salgan estas preciosidades del horno, podéis ver el resultado en Diano's Cook FB. ¡Pulsad me gusta para enteraros de todas las novedades!

jueves, 16 de febrero de 2012

Pollo a la naranjimón

Hacía mucho que no posteaba una receta, lo se. He pasado una época realmente dificil, por no decir imposible. Sé que no es excusa, pero bueno, algo tendré que decir jaja.

Tras haberme dedicado en cuerpo y alma a un trabajo por el que creí que merecería la pena esforzarse al máximo, me encuentro con una anemia caballil que apenas me permite estar levantada de la cama unas horas diarias, y sin un solo céntimo en la cuenta. Ése ha sido uno de los golpes, desde luego, aunque otros completan la lista.

Asi que, cuando el otro día alguien importante para mi me dijo "has perdido la alegría y las ganas de seguir", lo cual es la pueril verdad, me dije... Éso de levantarse todos los días sin querer hacer nada, sin querer salir con nadie y sin ganas de... pues éso, vivir, debería acabarse. 

Otro alguien me dijo hace muucho tiempo que a veces es necesario ver el abismo y estar en su borde para ser capaz de recular y ponerse las pilas. Ya está, ya lo he visto, y no me gusta. Quiero seguir cocinando, quiero seguir luchando y quiero seguir con Diano's Cook a muerte, o más bien a vida.

Éso, sumado a que un tercer alguien ha tenido la buena voluntad de preguntar si estaba bien, porque hacía eones que no ponía absolutamente nada... Pues me ha dado ganas de hacer cositas, y como esta semana ha supuesto un cambio radicalísimo en mi vida, he decidido por vez 200 y espero que la definitiva, seguir con ésto, porque asi me obligo a comer cosas decentes...

Asi que he mirado mi frigorífico pelusil y he visto una pechuga que mi amigo Manolo me vendió ayer, ha salido a saludarme con bastante pestilencia y ha dicho: ¡cocíname!. Y ahí vamos.

Unas rodajillas de naranja, un cacho-pollo, unas rodajillas de limón, el otro cacho-pollo, y unas rodajillas de naranja. Éso en un hermoso papillot, a horno medio con unas verdurillas tipo cebolla y tomate, que era lo único que había..., Pero éstas sin tapar, para que se requemen, que es como a mi me gusta. Si a ti no te gusta, te jodes y lo haces asi, que para éso es mi receta y te estoy diciendo cómo la hago. Espero que haya quedado claro.
Cuando saque el resultado del horno, si os portais bien y alguien lee el post, subiré la foto. Si solo lo va a ver mi abuela, pues paso y os mato a todos por ignoradores, para una vez que me pongo las pilas, ¿vale? De acuerdo. 
(La falta de hierro en sangre produce episodios de locura transitoria pollil)

jueves, 9 de febrero de 2012

Patatitas asadas con salsa carbonara

Quizá los más puristas hayais cerrado la pestaña del firefox directamente al ver que he maridado carbonara y patatas. A lo mejor solo os gusta con pasta. Pero bueno, ya sabéis que yo, fiel a mi tradición cocineril, soy más rara que un perro verde. Pero verde fosforito, como el plato.

¿Qué me ha llevado a hacer este plato? Pues al lado del fregadero tenía una patata, o más bien un patatón que compré hace tiempo y me pedía auxilio. ¿Que no me apetecía patata para comer? Os lo puedo asegurar, pero dado que llevo dos meses trabajando y, ni me han renovado, ni me han pagado ni un céntimo, pues estoy en la ruina, y no estoy como para elegir, precisamente. Asi se las gastan en los restaurantes de lujo: cobran 100 por cubierto, y no pagan al personal por deudas ajenas, desde luego, a nuestro interés.

Pero sigamos con la patata. También tenía unas lonchas de jamón putrefacto en la nevera, que de verdad que no me apetecía consumir. Y seguramente, con los 2400 Euros que se me deben, podría haber comido langosta. Pero como el verbo deber significa que un empresario corrupto está disfrutando lo que es mío, la langosta queda relegada, si acaso, a surimi.

Pero sigamos con la carbonara, dejando a un lado el profundo rencor que siento. Pues eso, que sigue sin salirme como en el restaurante donde he probado la mejor de mi vida, asi que me iré un día alli de prácticas. Total, ya estoy acostumbrada a no cobrar; mejor ir sabiendo que no voy a hacerlo, en vez de con la ilusión de poder vivir dignamente. :). Y ¿las patatas en salsa? Riquísimas.

lunes, 16 de enero de 2012

El renacimiento del pollo fénix

 Ya lo adelantaba en facebook, iba a volver.
Hace no mucho, recibí un comentario que no me dejó indiferente. En él decía que siempre me estaba quejando, que de una hoja en blanco, solo veía el punto negro de una esquina. Es cierto. 


Dios sabe que estoy intentando cambiar cada día. Los recientes acontecimientos, dejar Ramses de repente, conseguir entrar a trabajar con Alberto Chicote y concursar para Madrid Fusión, han hecho que mi vida de un vuelco increíble. Tanto en mi vida personal como en la laboral, no doy pie con bolo. Vago de un lado a otro sin rumbo, aunque en realidad lo conozco perfectamente, parece que no quiero seguirlo porque tengo miedo. Nada nuevo bajo el sol.


Este año me plantee varios propósitos que he ido cumpliendo (y éso que acabamos de empezar). Solo me falta dejar de perder el tiempo. Hay una cosa en la que he reparado mil veces, pero lo he dejado correr. Dedicarse a la única cosa en el mundo que te permite desconectar de éste es muy arriesgado. Recuerdo la frase que yo misma recité hace un año... Qué hacer cuando el enemigo está DENTRO... No hay enemigos, solo yo, pero aun no he podido derrotarme...


Y con el tema pollil solo repetiré lo que ya he puesto en facebook:

Con este nuevo plato, un churrón verbenero, iniciamos de nuevo la trayectoria de Diano´s Cook bajo la petición de la seguidora más aférrima.
Se llama el renacimiento del pollo fénix. Simboliza un cacho pollo con lo que intenta ser el arbol en el que está el nido y los huevos de los que nace.
En fin, mejoraré en cuanto tenga humor para ello. Mientras, aun asi, la cocina seguirá siendo mi fuerte acorazado, como siempre...


Se que a lo mejor mi vuelta venía con muchas expectativas. Para mi ésto no es suficiente, pero dadme la oportunidad de empezar suave. Prometo no decepcionarme...

viernes, 19 de agosto de 2011

Arándano, el plato


Este postre nace de la creatividad recuperada y de minutos de servicio neutro en el que los clientes se agolpan en la Plaza de la Independencia con el único propósito de ver al Papa, y en ningún momento de comer.

Cuando todos los días durante más de una quincena ya, tienes delante esas pelotuelas que son los arándanos, que más adelante hablaremos de éllos, no puedes sino plantearte muchas cosas. Como por ejemplo cómo sería un plato temático de arándanos. Cómo texturizarías todo lo posible las bolitas azuladas.

Y bueno, lo cierto es que, si hablamos de texturas, yo siempre resalto que en un plato deberían existir: crujiente, cremoso, tierno, duro y esponjoso.

El crocante se puede conseguir con harina en el horno, en tejas, frutos secos triturados, caramelo...

El cremoso, con una crema. Una salsa muy concentrada o almidonada, o quizá si hablamos de pastelería, una ganache. Un bizcocho cremoso, una mousse...

Tierna puede ser la guarnición de un plato sencillo: fruta cocida (uvas del corderito, cocidas), un puding, una tortilla, un pescado, un relleno de una verdura...

Duro puede ser la carne, o en su caso, cualquier cosa que oponga algo de resistencia al ser mordido. Hablaríamos del mango, los tomates secos...
Esponjoso se refiere a cualquier tipo de bizcocho, pan o elaboración genérica que contenga aire y que, por su composición, cuando se aprieta, recupera su forma inicial.

Como veis las opciones son muchas.
Ahora el asunto consiste en conocer los diferentes texturizadores que existen: proteínas, como la albúmina o la gelatina, almidones, como la harina o la maizena, gomas naturales, como la guar, la xantana o la arábiga...
En fin, que, puestos a crear platos, es importante tener en cuenta el factor texturizador; que no sea todo duro para quedarte tipo abuelil desdentado, y que, una vez así, no sea todo blando papillero.

El plato que tengo delante, después de sopesar todas estas posibilidades, lo veo bien. Es muy vistoso en cuanto a color, muy interesante en cuanto a sabor, muy sano por la baja cantidad de sacáridos, en forma de fructosa y con todas las propiedades del arándano intactas.

¿Y por qué afirmo ésto? Porque la mayor parte de salsas y cremas están hechas al vacío, lo que evita la oxidación y pérdida de jugos y aromas de los alimentos.

En los próximos posts hablaremos del arándano y otros frutos rojos, una vez pegado el cerrojazo a los cítricos. También tocaremos el tema de la cocina al vacío y seguiremos con más texturizadores y azúcares hasta que sea la ama de las texturas.

Hace mucho tiempo, en el primer concurso al que me presenté en la historia, me ganó una niña a la que uno de mis profesores hizo la receta. Una receta de texturas de marmitako que consistía en un revuelto de este maravilloso plato vasco a base de patata y atun, con todos los polvos de Adria que encontró en la escuela añadidos a un sifón.
Un plato que, además de caro, era absurdo y papillil. Desde aquel día, prometí que llegaría a ser la maestra de las texturas, las naturales.
Que conseguiría todo lo que esa chica no consiguió en esa elaboración, que no puede ser llamada, por supuesto, plato. Aire, espuma y unas patatas, para mi, y perdonadme, no es un plato de ganar concurso ni de reflejar nada en la carta de ningún restaurante.





jueves, 28 de julio de 2011

Hamburguesa de regreso y re-promesa

"Hamburguesa con la mezcla tradicional de carne de mi madre, mermelada de cebolla al vino, mozarela derretida y patata en dos cocciones, para que se deshaga en la boca.
Volver a la cocina me ha hecho volver a cocinar también en casa, y volver a ser la que era...
Parece mentira cómo puede cambiar a una persona estar tanto tiempo alejada de lo que verdaderamente le gusta hacer...
"

Con este texto presentaba mi hamburguesa a los seguidores en facebook. No es ninguna maravilla, y en general, no se sale de ningún parámetro para decir que es espectacular o extraordinaria. No lo es, pero si lo es lo que implica.

Cuando trabajaba, y de ésto me he ido dando cuenta segun ha ido pasando el tiempo, era una persona completamente diferente. Estaba todo el día riendo, salía, bailaba, me relacionaba... Las cosas me importaban.

Todos los acontecimientos que se han ido sucediendo desde entonces, las carencias y el hecho de no pisar más de dos días seguidos una cocina profesional ha hecho que poco a poco me fuese hundiendo en la "porca miseria".

Cuando acepté este trabajo sabía perfectamente que no era lo que deseaba con todas mis fuerzas, ya que he repetido una y otra vez que desde antes de venir a Madrid sabía cuál era el único y certero restaurante en el que quería trabajar. No ha habido suerte, pero algo muy gordo tiene que pasar para que me rinda con éso.

Mientras le apetece dejar de ignorarme, hay que irse haciendo camino, volver a cogerle el tranquillo a las mierdas, los servicios, las comandas, etc.
En el momento en el que pisé esta cocina supe que tenía que volver ahora o sería demasiado tarde, aunque quizá nunca lo sea.

"Cuando miré sus ojos y los vi tan vacíos... Alli donde miraba, un día hubo ilusión y amor por la cocina. Ahora podía asegurar que no había nada. Se reía sin ganas. Pasaba día tras día evitando pensar en todo lo que se le venía alrededor.
Había llegado al punto sin retorno en que odiaba lo que más había amado... La cocina"

Asi que desde hoy... Queda reinaugurado el blog, mis recetas, mis ganas de cocinar y de vivir y... Diana Legido :)

Bienvenida...

lunes, 27 de junio de 2011

Milhojas de calabacín, berenjena, tomate y cerdo con salsa de pimiento rojo, recortes verduriles y cerdiles.

 Cuando miro este plato veo en él un espíritu de lucha, unas ganas tremendas y una Diano regenerada.

Este año ha sido uno de los más duros, y he dado mil giros al blog y a mi propia vida; el ejemplo más claro es mi marcha de Bilbao, lugar en el que durante estos tres años tuve claro que anidaría y echaría raices por mucho tiempo. Pero aun con todo ésto, siempre he conservado algo, para mi lo más importante: no el camino, sino la dirección. ¿Y cuál es mi dirección? Llegar a trabajar con los grandes, aprender de ellos y un día, ser grande.

El otro día, como ya sabéis, estuve haciendo un servicio con mi compi culinario, para mi uno de los grandes, Oscar Galandum. Entre los platos que preparamos estaba una especie de éste, con algunos cambios.


El título ya casi lo desvela por completo: capas de berenjena, calabacín, tomate y carne de cerdo coronados por un poco de mozzarella y semillas de amapola.
La salsa no es más que una cebolla y un pimiento pochaditos y triturados. Y el picadillo de verduras... Lo que ha sobrado de ponerlo bonito jaja.

Mi marcha de Bilbao supone una nueva etapa, empezar de cero en Madrid y currármelo aun más, pero creo y se que va a merecer la pena.
En breves me veréis por alli repartiendo curriculums como una descosida, aun sabiendo que solo hay un restaurante al que realmente quiero ir... Deseadme suerte, pero no la necesito... Necesito rezar a Satan xD

miércoles, 15 de junio de 2011

Huevo a baja temperatura sobre piperrada acompañado de un paquetito tricolor de morcilla, chorizo y patata y aceite de perejil.

Estoy aun perpleja por los increíbles resultados que ha dado este plato. ¡28 me gusta en FB! Está claro, está claro, os ha gustado!
Aparte de éso, rozamos los 200 fans en la nueva página. Ésto junto con los ánimos, ya por privados o por mensajes en mi muro y fotos que dejáis, hacen que cada día me ponga a cocinar con una sonrisa más grande. De hecho estoy barajando comprarme otra cara para hacer extensible mi sonrisa a las dos.

Además estamos por conseguir algo grande grande, detras de lo que llevamos mucho tiempo...

Es una buena época, desde luego... Pero bueno, vamos con la receta, porque al final me enrollo como diez persianas, y acabaré el post no habiéndoos contado nada.

Lo bueno que tiene es que es fácil de hacer, pero tiene una presencia excelente. ¿Que vais a manchar todo el menaje de vuestro hogar? Si. ¿Que vais a estar fregando hasta dentro de diez años? También. Pero solo si no sois un poco avispados. Yo solo os doy la receta; pensad vosotros, porque yo aun estoy fregando.

Por cierto, ésta receta cuenta con el patrocinio de Embutidos Ríos, asi que ya estáis contactando con ellos y comprando mil morcillas, porque están riquísimas, la verdad.

Ingredientes:
Patata
Morcilla Ríos
Chorizo
Pimiento rojo y verde
Cebolla
Perejil
Huevo

Elaboración:
Empezamos cortando en tiras todo lo que encontremos a nuestro paso: la cebolla y los dos pimientos. Lo ponemos a pochar a fuego suave y nos olvidamos de ello.

El chorizo, la morcilla y las patatas, las vamos a cortar en rectángulos (yo, que soy más fina langostina, he decidido cortarlo en otra figura geométrica cuyo nombre será a partir de ahora "X"). Freímos las patatillas, planchamos la morcilla y el chorizo. Todos esos aceites los vamos a ir reservando, para darle un toque especial al aceite de perejil

Para el aceite de perejil, el aceite de todo lo anterior frío, el perejil (solo las hojas) y una batidora de cuchillas potentes.

Para el huevo, bien fácil: lo envolvemos en film y lo cocemos casi sin levantar hervor para que quede babosete pero cocinado, que se deshaga en la boca.

martes, 7 de junio de 2011

Patatitas al horno con velouté de pimentón, caldo de carne y huevo, pimiento verde y berenjena a lo Juan Pablo Felipe

Si hay algo que tengo claro tal día como hoy, a 7 de Junio de 2011 es que, si no pierdo el ojo por el camino (ligero brote alérgico a los ácaros con que convivimos), quiero trabajar en El Chaflán.
Cuánto me cueste llegar, me da igual, pero llegaré. Llegaré a hacer esas popietas de lenguado, esa cecineta de ciervo... Dios santo, si he entrado en los álbumes culinarios de Juan Pablo Felipe y he tenido que salir, porque al pobre le van a salir cinco mil notificaciones de "me gusta"s Dianescos...

Y es que cuando yo me emociono con algo, no hay quien me pare... Como cuando quería ir de prácticas con un gran cocinero de Madrid y él me ignoró como a un cacorrio maloliente. Claro que si, pero ahí sigo, a ver si algún día se da cuenta de que existo y me hace un hueco en su cocina (jamás).

La verdad es que de los cocineros de Madrid no tenía mucha idea, pero de "El Chaflán" sí había oído hablar. De ése y del No-Do.
Detrás de ésos dos y de la terraza del casino ando (con el Arizona no fue bastante, soy adicta a trabajar cerca del juego, y del fuego).
¿Conseguiré trabajar en alguno de los tres? No, porque nadie sabe que existo, pero me da igual, yo seguiré haciendo palitos de berenjena como si no hubiese mañana.
De hecho, barajo la posibilidad de hacer unos cuantos cuando llegue a Madrid y llevárselos en un cucurucho hecho con mi curriculum a Juan Pablo. Seguro que le sorprendo.

En fin, mongoleces aparte, este plato, como ya habréis concluido tras un monólogo sobre Chicote, Roncero, y sobre todo Felipe, va dedicado a mi tía... No perdón, a Juan, a Juan.

Y es que el otro día vimos esos maravillosos travesaños de berenjena y dijimos... Hay que sacar un plato con éso, se lo prometimos... Lo hemos hecho. "Mc Chaflán" les llaman, según Pepe Gorines, que por lo visto ha palitoberenjenado con Juan.

Pues si, la verdad es que la combinación saborífera... sabora... sípida... Bueno, la combinación de sabores era espectacular... Como dijimos en facebook, una especie de Riojana a nuestra manera, deconstruída, como en aquel entonces, pero con un toque más chic. Más ch-aflan-ic.

Si os apetece ver de qué va la cosa, entrad en la foto de facebook, que entre pelar las patatas recién sacadas del horno y escribir tanto, me voy a quedar sin yemas en los dedos, y otra cosa no, pero éso creo que sí lo necesito para trabajar, aunque sea de churrera en una caseta de feria.

lunes, 6 de junio de 2011

Rodajas de morcilla a la plancha cubiertas con amaranto alimonado y acompañadas por trozos de alcachofa sobre una tosta de zanahoria y hierbas

Queridos amigos, recuerdo "cuando era jóven" y me presentaron la morcilla.
Quizá lo hicieron incorrectamente: 
- Pequeño Diano, ésto es morcilla; sangre de cerdo coagulada.
- (Vómitos de diferentes texturas, sabores, colores y olores) No me apetece, gracias.

Con el paso de los años, y dado que por mi tierra y principalmente en mi familia todos lo comían como ballenos (hay que decir que también los caracoles, y no por éso los he probado), decidí probarlo.
Y fue un amor a primer paladeo. Con panorro, bien grasa y pringosa... Buf, mejor me callo, que inundo la habitación con babas, y no me apetece fregar.

Aqui tenéis la segunda entrega de mi trabajo con Morcillas Ríos.

Rodajas de morcilla a la plancha cubiertas con amaranto alimonado y acompañadas por trozos de alcachofa sobre una tosta de zanahoria y hierbas.

1. MORCILLA
Cortamos rodajas gruesas y las planchamos

2. ALCACHOFAS
Quitamos las hojas superficiales, que son las más duras.
Pelamos el tallo ligeramente hasta que aparezca una parte un poco menos fuerte en color.
Le quitamos la parte superior de las hojas, que son incomestibles.
Las llevamos a la peluquería: quitamos la parte del centro y los pelillos que en ello se encuentran, ya que al paladar son muy desagradables.
Acto seguido las damos una ducha: le pasamos un limón del que habremos exprimido el jugo, para que se impregnen, no oxidándose.
Las metemos a cocer en un baño de agua, harina y zumo de limón hasta que estén listas para no perder los dientes al comerlas.

3. AMARANTO
Cocemos este pseudovegetal en agua, lo escurrimos, pasamos por la sartén para secar, lo ponemos en un bol, añadimos zumo de limón y mantequilla y filmamos para que absorva.

TORTA DE ZANAHORIA:
Mezclamos harina con licor de finas hierbas y zanahoria rallada. Lo horneamos

domingo, 5 de junio de 2011

Bizcochuelo de morcilla con su caviar, cobertura de queso y manzana caramelizada a baja temperatura


Aqui tenemos una receta patrocinada por nuestros amigos de Morcillas Ríos, de Villarcayo. Sus estupendas morcillas han hecho las delicias de nuestros paladares, y por éso queremos compartir esta receta con vosotros.

Ingredientes:
Morcilla Ríos
Una manzana reineta
Una loncha de queso semicurado
Agar agar
Azúcar
Harina
1 Huevo

Elaboración:
1. Pelamos la manzana, la descorazonamos y la cortamos en láminas gorditas. 
Las ponemos en un  recipiente de horno pequeño cubiertas por azúcar y con azúcar entre capa y capa de manzana, para que se cocine en su propio jugo y bien caramelizadas. 
Las horneamos hasta que estén cocinadas y con un tono dorado. 
2. Le quitamos la piel a la morcilla y la desmigamos con las manos
La ponemos en una sarten a fuego fuerte y dejamos que se cocine.
3. Una vez templada la morcilla, hacemos la mezlca para un bizcocho básico (1 huevo, 30g harina y el azúcar no lo incluimos) y lo metemos al microondas hasta que se cocine (un minuto)
4. Nada más sacarlo lo cubrimos con una loncha de queso semicurado, para que con el calor se ponga blandito y lo cubra totalmente

5. Para el caviar de morcilla, licuaremos una pequeña parte reservada de la morcilla (batiendola en la turmix con agua), lo mezclamos al fuego con agar y dejamos gelificar las pequeñas pelotillas.

Una merienda estupenda, nutritiva y riquísima, ¡estais invitados!
 .

jueves, 26 de mayo de 2011

Pechuga al melocotonzuelo

Quién no ha tenido durante diez siglos una lata de melocotón en almíbar en su armario...
Con insistencia te avisa de que cada vez falta menos para su desenlace final, en el que la lata implote y salgan a verte las mitades de melocotón asombradas por tan deleznable actitud; habiéndolas condenado desde sus inicios a una reclusión absoluta en la oscuridad de tu alacena.

Y ahora que ya hemos utilizado todas las palabras cultas que conocíamos, vamos a sobrellevar la situación intentando comentaros cómo hicimos el plato.

Querido Arroyo y compañeros estudiantiles: Meted el pollo en un recipiente de horno (con que no sea de plástico y esteis seguros de que no va a deshacerse ni explotar dentro, vale), echadle un chorrillo de aceite (el mínimo, no de los de Arguiñano) y aderezadlo con unos cubos de melocotón por encima.

Lo tapáis con papel de aluminio para que no se abrase antes de que se cocine totalmente (si no tenéis papel de aluminio NO sirve extender por el pollo crema solar)
Al cabo de media hora veréis que el hermoso pechugón (o suprema de pechuga, lo cual, comprobado está, tampoco le sirve como término mediopechuguil a mi pollera) se ha convertido en un pechuguín, pero éso si, contendrá el sabor de cinco pollos amelocotonados.

Seguramente no hayais entendido nada del post, pero es que estoy febril, dadme la oportunidad de redimirme mañana con un estupendo post sobre el concurso de bocadillos... O quizá con tapas Vallisoletanas... Sea lo que sea, de tanto esperar estará podrido, aunque sea en foto.
Un besito mocoso :)

domingo, 15 de mayo de 2011

Tapa citrificada rellena de jamón y queso, con salsa y caramelo de cítricos

 Txutxi me entiende. 
Y cuando voy a su puesto en el mercado, y le digo que quiero rellenar vaca, sabe qué darme. 
Cuando le señalo plana y le digo que me de de esa tapa que tiene ahí, él sabe que yo quiero tapa, que quiero "tapa para rellenar", que es una nueva parte de la vaca que tampoco viene en mis apuntes, pero es que están desactualizados.

Y Txutxi es un tipo decente, se va a la cámara de descuartizado y, mientras su adorable hija me da conversación, intrigada por qué cuernos voy a hacer, él me corta la "tapa para rellenar" al momento, de una vaca recién traída del árbol, o de donde sea que vienen las vacas.


Bien pues, llegas a casa con tu vaca y, sobre todo, sabiendo que las cosas han cambiado mucho desde que dejaste la escuela y que tienes que pedir nuevos apuntes, y miras al frigorífico. 

¿Qué tenemos? Una naranja verde, un limón blanco, una lima con hendiduras, y poco más. 
Bueno, también había fruta en buen estado, a ver si me entendéis, pero el que la conserve intacta es parte de mi trabajo de cocinera y no es gracioso.

Coges todo lo salvable, lo troceas, lo metes por todas partes de la vaca, y lo dejas marinando hasta el día siguiente cuando lo cocinas al "papillot", mientras te marcas una salsa con un chorrete de Absolut Mandrin.

¿Que quedó como la suela de un zapato y con una presentación de mierda? Pues si, para qué engañaros, pero la salsa estaba buena, y untamos mucho pan en ella...


Txutxi me engañó, seguro que era otra cosa, las tapas son piramidales, leñe, ¡que soy cocinera! ¬-¬

sábado, 14 de mayo de 2011

Guiso de pollo con tres cerezas (azúcar, crepe y seca)

El otro día estaba yo mirando (de forma... ¿cómo se dice éso? Vamos, que no lo estaba mirando, que es un decir, no es técnicamente cierto, no usaba mis ojos sino mi cerebro, pero en fin, quiero decir, no se... Estaba mirando con los ojos que no ven.. No, eso suena a culo... Da igual!) mis platos y pensé... "Diano, tío, eres un pesao".
Después de pedirme perdón porque, en fin, soy la misma persona, así que tampoco es plan de insultarme a mi mismo, o mi misma o lo que quiera que sea, proseguí:
"Miro tus platos, que son los míos y me digo... Vale, haces mil virguerías con la carne: con todo tipo de salsas y acompañamientos, presentaciones y sabores... Has mejorado, estás a años luz de donde estabas (después de tratarme tan mal, tenía que mimarme un poco)... Pero... No se, siempre usas pechugas de pollo, o tapa en trozos, o algo así... Qué repetitiva, qué asco, pero qué asco"

Así que fui a la pollera y, sin miedo de equivocarme, le dije: dame tres muslos (menos mal que no me dijo que a lo que yo llamaba dos eran uno, porque si no, hubiera acabado en Zamudio o Zaldibar, los dos sanatorios más cercanos a mi hogar).
Los hornee ahí, todo sabrosones (hasta que se fue la luz, al menos) y luego los desmigué.
Con éso hice un guiso de los de toda la vida: zanahoria, puerro, cebolla...
Pero lo que no era de toda la vida era el puerro, ya os lo digo... ¡¡Que lloré cuando lo corté!! No estaba triste ni emocionada, en serio, pero me picaban los ojos cosa mala... Le voy a enviar mi caso a Iker, de Cuarto milenio... "La rebelión de los puerros de Marte"

Y la crepe... También era de Marte, de verdad... No se si fue por no echarle leche, por la grasa del fondo de pollo, o por qué, pero me quedó con textura medio moco, medio crepe...

Ahora si, me he adelantado a la ciencia: he creado aceite de pollo, y pienso comercializarlo... En mis apuntes no viene que exista, así que voy a patentarlo.

Por cierto, este platillo es una versión del "Homenaje al pollo" de Kikara, solo que el mío, aparte de no tener mucho que ver aparte del guiso en si, tiene cerezuelas y crepe :)

sábado, 7 de mayo de 2011

Calabacín y zanahoria rallados con lecitina, salsa de ajo y lasaña crujiente.

Cuando Diano se propone algo, quiero que sepais que muy pocas veces no lo cumple, al menos si depende de él.

Con el intento de conquista en tuenti (que va poco a poco) y twitter (en breves me daré por vencida, no hay manera de que nadie me conteste a nada de lo que digo...), que ahí van, con los cafés y tartas de las últias tardes Bilbaínas y con las horas frente al ordenador intentando cuadrar fechas, personas, restaurantes, currículums, etc, resulta más que comprendible que esté de los nervios, que no pueda dormir y que necesite un respiro. Y qué mejor respiro, por supuesto, que verduras. Ahí donde ésta semana iba a ser la de las verduras, solo he faltado, de momento, un día a la promesa. Cláramente todos los platos verdurienses van dedicados a Diego, mi seguidor desde las sombras :)

En este plato se me piró enérgicamente la pinza, tanto que aun la estoy buscando y no hay manera.

En primer lugar tenemos que darle uso al rallador, que para algo lo compré, así que pasamos un calabacín y cien mil zanahorias, con piel y todo, para qué vamos a manchar más. Todo eso lo añadimos a unos gamborrios congelados mierdosos (perdonadme, pero mi presupuesto cada vez tiende más rápidamente a cero, asi que hay que ahorrar, por ejemplo ahora me seco el culete con la mano para no gastar papel), los cuales hemos salteado previamente y calcinado en un poco de brandy (ya sabéis, lo echáis, os retiráis, tiráis una cerilla animalmente y esperáis a que la casa salga por los aires).

Por otra parte, quería hacer la mítica salsa de ajo de mi escuela, que tanto me gusta... Pero chico, por no abrir un brick de nata, y viendo que a los quesitos frescos (de marca blanca, por supuesto) les quedaban un día negativo para pasarse de fecha, me dije... Diano, sabes que quieres hacerlo... y cuando los ajillos ya estaban cocidos, les eché un queso.

Qué más... Una salsa de cebolla de las míticas que hacíamos de aperitivo en Kikara... y lecitina de soja, que, creedme si os digo que sirve para más cosas que para hacer aire hasta de pis (hoy me he levantado malhablada y asquerosa, que le vamos a hacer xD)

¿Sobre qué está la verdura? Sobre una hoja de lasaña crujiente, todo un descubrimiento que ya volveré a utilizar muy pronto, donde se vea, a ser posible xD

Además hay que decir que en pro de hacer éste plato perdí medio centímetro cúbico de dedo y uña, rayado, y me quemé mis partes barriguiles bajas con agua hirviendo, asi que más valía que estuviese bueno.

viernes, 6 de mayo de 2011

Calabacín y sus pieles crujientes, zanahoria y su salsa y champiñones

Plato uno de mi gran iniciativa verduril.

Con todos los cambios que esta sufriendo mi apreciada vida, últimamente me he cogido la costumbre de ir a cafetear con mi buena compañera de penas y penes Maider, razón por la cual me estoy convirtiendo en una pequeña ballenata cada vez más paellera y menos sexy.

Razón por la cual, me dije... Voy a empezar a cuidarme, a tomar verdura con verdura y de postre, si hay ganas, verdura. Y así he hecho, mis pequeñuelos, ésta semana pretendo hincharme a verdura como si no hubiera mañana...

Como muestra de ello, ésto, un intento también de equiparar mis preciosos postres con mis boñigos de platos salados, la presentación, esa preciosa presentación de platos salados que ha ido degenerando hasta acabar siendo un mocordo infecto en el plato.

¿Me ha quedado chuli, o qué?