Mostrando entradas con la etiqueta Visitas gastronómicas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Visitas gastronómicas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de abril de 2013

Cascajares (Salón de Gourmets 01)


Una de las cosas buenas que tiene el Salón de Gourmets, así como otros eventos gastronómicos de este tipo, es que es un lugar de encuentro y reencuentro. Toda la fauna y flora gastronómica pasa en algún momento por uno de estos acontecimientos.

Y lo bueno de éste en concreto es que, en los últimos veinte años, Cascajares no ha faltado (me lo han chivado, no suelo perderme estos eventos, pero con dos años aun no iba jaja).
Por supuesto es un stand de paso obligatorio: primero porque pertenece a Tierra de Sabor, que es denominación de origen de mi comunidad autónoma, y segundo porque el comercial a cargo, Simón (un Vallisoletano tan majo como yo [que no me quedan abuelas]), no dudará en solucionar todas las dudas “cascajariles” que tengas.

En esta ocasión pude disfrutar de un show cooking con las carrilleras de buey al vacío de Cascajares, a manos del cocinero que Tierra de Sabor tenía contratado para sus presentaciones. 
Mientras el uno guisaba y rodeaba la carrillera de salsas y guarniciones, el otro nos contaba la historia de esta fábrica que poco a poco ha ido extendiendo y abriendo horizontes.

Sus fundadores, Francisco y Alfonso, se juntaron en 1992 y empezaron poco a poco, como sin darse cuenta de la que iban a armar años más tarde:
Criaban capones en Zamora, vendiéndolos a cocineros de Valladolid y Palencia.
La cosa empezó a mutar cuando los cocineros nos volvimos locos; queríamos los ingredientes más limpios para hacer virguerías con éllos sin tardar dos siglos.
Así pues, los empezaron a pedir sin plumas, sin piel, sin cabeza, sin carne… (jaja)

Al ver que el tema funcionaba, empezaron a procrear capones, y se encontraron con una sobrepoblación caponil, ante lo cual decidieron cocinarlos y enlatarlos. Y ahí es donde nació el Cascajares que conocemos hoy en día.
La verdad es que es un poco como el cuento de la lechera, solo que en vez de imaginárselo, iba ocurriendo y les fue bien.

A estas alturas, a parte de tener una fábrica en Canadá desde 2007, también tienen un pavo de Thanks Giving a medias con Jose Andres (el afamado cocinero que se hizo las Américas, que tenía un programa en la 1, si no recuerdo mal, en el que no paraba de acariciarse las manos y chocarlas), lo que por cierto quiere decir que sí, junto con él, han hecho las Américas.

Su mayor gol fue “colarse” en el banquete de la boda de los príncipes, ya que a partir de ahí todo el mundo quería probar el capón degustado por las altas alcurnias de España.

Además de su tremenda trayectoria, tienen una fundación a favor de discapacitados, para la cual suelen hacer un evento a principios de Diciembre en el que se subastan capones navideños (sin gorrito de pompón rojo y blanco, lo siento).

En cuanto a las redes sociales, están muy involucrados, y suelen postear noticias interesantes, tanto suyas como del ámbito gastronómico, así como fotos de la elaboración de sus productos, sus instalaciones, o su equipo en pleno trabajo.

A tener muy en cuenta, y sobre todo… ¡A probar!

domingo, 14 de abril de 2013

El Chaflán, Madrid



Creo que era Julio, porque estaba empapada en sudor. Quizá era por lo que me disponía a hacer, más que por el torrezno que caía sobre Madrid.

Y es que una Diana recién llegada, tenía claro cuál era su objetivo. Tras meses siguiendo el trabajo de Juan Pablo Felipe (pero no en plan acosador enfermizo, sino fanático inofensivo), sabía a qué iba a Madrid y dónde quería estar situada.


Así que allí estaba yo, a las dos de la tarde, sentada en uno de los sillones de la antigua posada El Chaflán esperando a que Juan Pablo volviese de comprar... 
Hay que decir que no llegué hasta allí por decisión propia. Mi, por aquel entonces, compañero de batallas culinarias y sentimentales me empujó ligeramente a hacerlo, mostrándome que mediante perseverancia, podías conseguir casi cualquier cosa. Es una de las cosas más importantes que me llevo de él, porque me hizo despertar.
Así que tras este paréntesis, con currículum en mano y hecha un manojo de nervios, apareció Juan Pablo. Me enseñó la cocina (creo que por aquel entonces faltaba "poco" para que empezase la reforma) y el comedor y guardó mi currículum.
Prometí volver, y así lo hice.


Como algunos sabréis, las circunstancias personales y laborales de Madrid me absorbieron y destruyeron poco a poco, y cuando hubo lugar para mí, ya tenía otros planes fuera de allí.
La cocina de Juan Pablo me parece muy delicada y cuidada, con presentaciones realmente impresionantes y sabores muy bien combinados (y el día que comí alli, corroboré mis sospechas), así que sigue en mi lista de chefs de los que aprender.




Y después de esta introducción tan emotiva, vamos a lo importante: la comida.
Y no solo la comida, sino la decoración. 
Hay que decir que lo primero que hago al entrar en un restaurante (y supongo que lo hacen todas las personas con ojos) es fijarme bien en los detalles: lo que le distingue o no del resto, el tipo de decoración, los cubiertos, las plantas, los cuadros... Lo que sea que me de una ligera idea de dónde me he metido.

Cuando entré en Chaflán me sentí terriblemente tranquila. Juan Pablo me condujo a un comedor con colores alegres y vivos (pero no de los que te producen infartos, sino felicidad y tranquilidad).

Curiosamente amarillo, verde y morado, los colores que elegí hace relativamente poco para decorar una postal de agradecimiento. Combinan bien.

Suerte que, a la hora de elegir los platos conté con su inestimable colaboración, ya que me sentí un poco abrumada (¡quería probar todo!).

Los metres ya empezaban a mirarme con cara perruna, porque vinieron a mi mesa tres veces a preguntar si me había decidido y a respuesta fue no.


Cuatro tipos de menús donde elegir, y un total de casi cuarenta platos con los que deleitar al paladar. Al final la elección fue la acertada (y creo que cualquier otra lo habría sido, de igual manera):
Steak tartar en albóndigas con manzana

El detalle de que el pan te lo den cortado en cuñas y formando un todo nuevo con dos tipos diferentes, me pareció muy original y vistoso. Pan calentito y para elegir.

El steak era bastante diferente a lo que he probado en otros sitios, lo cual me gustó también, porque para comer siempre el mismo, me lo hago en casa... Tenía un toque dulzón al final, pero no empalagoso. El huevo explotaba en la boca (la verdad es que de todos los huevos de codorniz escalfados que he mordido, este se lleva la palma a la película más fina a su alrededor) como si no hubiera mañana.

Torrija de jamón y tomate
En cuanto a la torrija... Como os imaginaréis, y dada mi trayectoria torrijil, me llamó mucho la atención, no solo por ser salada sino por ser de tomate y jamón (que es mi dieta desayunera diaria), así que no me pude resistir a probarla. La textura era bastante sorprendente y bien cuidada (allí donde en otros sitios está a medio impregnar, o está totalmente dura, esta se parecía a mi esponja de rizo enjabonada [aunque seguro que no saben igual]).






Atun rojo a los tomates
El atún, terso y sobre todo e importantísimo: atemperado. Cuántas veces se me han caído los ojos y la lengua de probar un atún (encima en bloque, que es aun más dificil mantenerlo atemperado sin que se te pase) caliente por fuera y antártico por dentro. Los mini tomatitos cherry-rama me trajeron algún que otro recuerdo acaramelado (porque yo diría que están secados al horno, y se han concentrado sus azúcares). Y, ¿qué decir del brunoise? Casi me saco un ojo para inspeccionarlo, porque veía algo blanco que no era capaz de identificar. 

Cous cous de coliflor. ¡Cuánto tiempo sin verlo! La verdad es que odio la coliflor (como la mitad de los alimentos, jaja), pero estaba muy bien integrado en el conjunto.

A decir verdad, el atun, en cuanto a presentación, se lleva el premio, me dejó "loquísima". Creo que lo voy a imprimir en DIaN-A3 y ponerlo en la pared de mi cuarto :D
Costillas de buey Wagyu

El plato de las costillas de Wagyu, fue seguramente el que más elementos interesantes y diferentes tenía (en cuanto a elaboraciones y texturas).
Empezando por la crema de manzana, su licuado y el crujiente de chutney con especias.






 Tarta de manzana con helado de sidra
Al llegar al postre supliqué una ración mínima, porque estaba apunto de caer rodando de la silla. Y al ojear las opciones, lo tuve claro: tenía que ir a por la tarta de manzana.
Muchos chefs se han autocoronado diciendo que tenían la mejor tarta de manzana pero… ¿Era cierto?
No me voy a meter en cuál es la mejor, la peor, aunque hay pretendientes… Pero ¡Subijana me libre de abrir la boca!
Esta tarta, desde luego, era diferente. Y a esto no le gana nadie. Para nada pesada, no empalagosa y con el toque de tarta de manzana que debe caracterizar… A una tarta de manzana. Espectacular, y no digo más (que ya estabais todos con las libretas para copiar, zorros), ¡id a probarla!

Tras una comida redonda, Juan Pablo nos deleitó con una visita a la Posada. Sinceramente, no he visto un hotel más alegre.
Si hay algo que puso nombre a la visita en cuestión fue “DIFERENTE”.
Puedes hacer lo mejor del mundo, y otros llegarán a hacerlo como tu. Pero si haces algo diferente, no dejarás… ¿A nadie indiferente?

Un sitio recomendable al cien por cien. Como él mismo dijo: “Quise crear un espacio en el que a nadie pueda apetecerle estar triste o enfadado. Miras a tu alrededor y desaparece todo lo negativo.




©Dianos Cook

martes, 2 de abril de 2013

Fernando Ortega, de Goa Valladolid y su cóctel de World Class


Hace una semana andaba yo investigando los cócteles que se presentaban a la World Class de este año, cotilleando lo que habían presentado mis amiguitos de este mundillo, y cuál fue mi sorpresa al encontrar a Fernando Ortega, el simpático coctelero de Goa, con este imaginativo cóctel: whisky, pepino, naranja y vino tinto.

Claro, en semejante emplazamiento, no podía perdérmelo, así que allí estaba ayer, probándolo. (Con la grata sorpresa de la aparición de Juan Valls, del Niño perdido, al cual aun no conocía en persona)

Hay que decir que engañé un poco a Fernando: Trató de asegurarse veinte veces de si me gustaba el whisky, y le mentí como una bellaca: lo odio a muerte desde una tremenda resaca años atrás en la que me pasé repitiendo mis copas de la noche en cuestión tres días.

Pero ésto ya no se trataba de whisky malo con cola (la bebida, cochinos), sino de un cóctel en base a whisky, lo que es totalmente distinto (o éso esperaba).

Y así fue. El muchacho se marchó a la estación de cócteles a hacer la magia, y lo que siguió después... Fue que probé el cóctel, claro. Delicada presentación y un sutil (ejem) toque de whisky. 
La verdad es que al recordar que llevaba pepino (que también odio...), se me pusieron los pelos de la planta del pie de punta, pero ya era tarde para echarse atrás. 
Y ahí donde lo veis  horrorizada como estaba, me sorprendió enormemente. Y ahí (también) es donde me vi a mi misma poniendo caras al recibir platos con ingredientes "que no son amigos de mi paladar" en restaurantes de menú degustación. 
Luego resulta que en el plato, y muy bien combinados, hacen las delicias de los paladares más selectos.

Total, que con esta dialéctica tan magnífica que tengo, aun estaréis en un mar de dudas: vomité, me encantó, sin más... Pues sí (a la opción del medio, nunca he sido de extremos), le doy un sobresaliente. No solo por la originalidad del cóctel en sí, sino por el sabor final de la mezcla.

Odiadores del pepino y del whisky... ¡Probadlo! No volveréis a mirar un pepino de la misma forma.


jueves, 28 de marzo de 2013

Mi experencia en Etxanobe




12 de Junio de 2009.

Tras un duro primer año alejada de mi familia estudiando cocina, mi premio por las buenas notas conseguidas: una primera visita al Etxanobe para comer.
Ese día comenzó a escribirse mi destino ligado a ellos.

[Cómo olvidar aquellos mediodías, cuando nuestra vida era una pesadilla, en que el tiempo nos daba una tregua de media hora a mi hermano y a mi para ver el programa de cocina de un Fernando Canales entregado a la cocina, con ese halo de relajación y amabilidad que le rodea.
Cuando decidi estudiar en Leioa, jamas imagine lo que vendria despues.]

Y tengo fija la imagen en mi cabeza. Cuando se abrió la puerta de Etxanobe, y alli estaba él.
Tras una comida que no olvidaré en mi vida, habiendo conocido a mi ídolo gastronómico, de aquel dia salio la promesa de volver, pero al otro lado de la mesa: a la cocina.

Un año despues, gritaba a mi tutor de practicas porque no queria llevarme alli. Me negué a ir a ningun otro sitio. 
Dada mi insistencia y desesperación, supongo que realmente vió en mis ojos que no iba a acceder a ningún otro trato. Llevaba dos años luchando duro para que mi media me permitiese acceder al restaurante que quisiese. Y ése era, lo tenía claro. Quería trabajar a su lado.

El primer dia de practicas, cuando Fernando apareció, no me había olvidado. Yo no tenia ni idea de cocinar, pero nunca oi una palabra más alta que otra. 
[Aun recuerdo el día que tuvimos un grupo de cincuenta y él emplataba a mi lado, como un compañero más.
Aun recuerdo el día que me peleaba con un bloque inmundo de caldos envasados congelados que estaban pegados y me enseñó a despegarlos a la manera vasca.
Siempre se preocupó de si estaba disfrutando las prácticas, y de si estaban siendo lo que yo había imaginado. Aunque aun no sabía cómo había conseguido llegar hasta allí.] 

Y mi gran respaldo fue Paul. Al ver las maravillas que hacía, decidi que, por muy dura que fuese la cocina, jamás abandonaria. Queria ser como éllos.
[Aun recuerdo cuando comencé con Dianos Cook, justo cuando aun estaba de prácticas alli, y le llevaba elaboraciones a Paul para que me dijese qué le parecían. Jamás ha dejado de apoyarme, ni siquiera con la distancia.]

Y tras pensar que la línea de mi vida no se desviaba de Bilbao, surgió una idea no del todo equivocada: marcharme a Madrid. 
Creí que ya habia terminado mi camino ligada a ellos cuando, tras pedirles entradas para un evento, recibi aquella llamada. "¿qué tal si vas, pero trabajando para nosotros?" 
Lo tuve claro, era una oportunidad única, y nada podía cambiar que fuera.
Cuántas palabras feas y gritos tuve que aguantar de alguien que no merecia la pena. Mi jefe por aquel entonces me dió permiso en un principio, y me lo quitó a dos días del evento. Me amenazó con despedirme si acudía finalmente al evento. 
Vaya por Dios. ¿Se supone que tenía que elegir entre seguir con la persona que acababa de dejarme tirada o dejar tiradas a las personas que se habían esforzado para conseguir que estuviese en el evento?
Quizá otra persona habría dudado. Pero creo que, salvo en la lucha con mi tutor de prácticas, jamás había tenido las cosas tan claras.
"-Te avisé con el tiempo necesario y accediste a darme permiso. Por tanto, no puedes quitarme el permiso a dos días del evento.
- Atente a las consecuencias de tus actos. ¿Vas a dejarme tirado?
- Éso es lo que tu has hecho conmigo"

No importa cuánto tiempo pase. No importa en cuántos restaurantes llegue a estar. La primera estrella de mi universo gastronómico, la más grande, siempre llevará su nombre.

Y hoy, que preparo mi marcha del pais, y en su casa aun hay sitio para mi recuerdo, quiero agradecer a todas y cada una de las personas que conforman su equipo su dedicación. Especialmente, por supuesto:
- Fernando (por las interminables veces que me ha tendido la mano, por ser un ejemplo y una razón por la que luchar)
- Paul (por su dedicación en hacerme salir adelante, por enseñarme tanto, por demostrarme que siempre se puede llegar más alto, y que nunca hay que rendirse)
- Iñigo (aun recuerdo la primera vez que vi a aquel chiquitín trajeado que pasó por la cocina mientras yo emplataba una selección de postres. El chico tenía un año menos que yo [que ya era joven de por sí], pero apuntaba maneras de profesional. Siempre ha sido para mi [aunque ante él no lo reconocería] un ejemplo de éxito laboral y entrega. De perseguir lo que quieres hasta que lo consigues.)
- Iago y Karmelo (por aguantarme en cuarto frío y pescados y no arrancarme la cabeza por las cagadillas que hacía, por enseñarme a ser ordenada y seguir un patrón, pero a la vez divertirme haciéndolo.)
- Javier I. (por ayudarme en aquel concurso locura a no pegarme un tiro, por ser otro de mis ejemplos a seguir, por abrirme las puertas de Tamarises, por ese cariño que le tiene a la cocina.)
- Aritz (por demostrarme que por muy lejos que te vayas, siempre puedes volver a casa, y que hay que arriesgar para llegar lejos.)
- Mikel (por tener esa prucendia, esa paciencia y ese buenhacer. Un gran profesional)
- Zigor (por ese humor inagotable, por los comentarios que me hacían sacar una sonrisa)
- Raquel (por ser tan dura en las prácticas, y hacerme ver que las cosas no iban a ser fáciles, y que no por ello tenía que rendirme.)

Por todo éllo y mucho más, Etxanobe siempre ha sido, es, y será, mi lugar favorito de referencia, tanto en Bilbao, como en España.
Con todo el cariño que me han demostrado, he escrito este post. Un abrazo a todos.

sábado, 16 de marzo de 2013

Goa Music Club con Miguel Perez, Plaza de la Rinconada, Valladolid


Hoy os hablamos de los cócteles y la noche en Valladolid. 
Y tratándose del día de hoy, y de esa mezcla, solo podemos estar hablando de Goa y Miguel Pérez.


Quizá esos nombres os suenan vagamente, o os recuerdan que tenéis sed. Una vez habéis hecho palomitas y os habéis traído un refrescante refresco junto al ordenador, seguid leyendo, porque esto os va a interesar.

Habiendo recorrido parte de la geografía Española, echaba en falta aquí en Valladolid una coctelería decente o, cuando menos un "lugar de luces oscuras en el que tomar un cóctel con una decoración moderna y buena música.".
Hace no mucho, dando un paseo por estas tierras, descubrí un garito que llamó mi atención: haciendo esquina en una plaza del centro de Valladolid. Se llamaba Goa, y tenía una escultura a tamaño casi real de un caballo negro. Vaya por Dios, tenía que ir allí.


Al final, conseguí arrastrar a un amigo de fuera del círculo coctelino hasta el sitio en cuestión, y ambos quedamos tan sorprendidos, como la situación merecía.

Garitos de este tipo, no suelen dar la talla, y no me pidáis ejemplos, porque todos sabemos a qué me refiero: camareros lerdos que te escupen, en un sitio en que las posibilidades abruman a alguien que vea un poco más allá de un buen cuerpo en forma de camarero manco. Pero NO es el caso de Goa.

Ante mi sorpresa, un par de camareros entregados a su trabajo, pendientes del cliente, y muy amables, que incluso se molestaron en mostrarme un jarabe por el que pregunté (por si os interesa, era algo asi como de almendras, tengo una foto por ahí en mi archivo privado, jaja)

Tras esta primera y grata experiencia, cómo iba a perderme un evento como el de la fiesta temática Tiki, y más tratándose de mi buen amigo coctelero Miguel Pérez, al cual conocí en Museo Chicote, en plena Gran Vía Madrileña.

     

Mucho darle a la lengua, pero todos os estaréis preguntando que es éso de Tiki. No os preocupéis, yo tampoco lo sabía. Pero investigando, he adquirido el conocimiento de su procedencia, o sin hablar como si tuviese un nudo en la lengua: el movimiento Tiki viene de EEUU, donde un señor muy majetón abrió un bar al estilo polinesio. Le motivaba el ron, así que se hicieron unos cuantos cócteles con base a ello, y de allí salió el Mai Tai (ron, lima, curaÇao de naranja...), el Zombie (3 rones, brandy, 3 zumos tropicales, jarabe [los que lo han probado lo califican de "devastador"]...), el Fogcutter (ron jerez, coñac, ginebra, naranja, limón). Y los demás tienen nombres muy raros jajajaja.
Básicamente, como veis y he visto en el resto de los cócteles, la base es de ron y algún cítrico con algún sirope. Éso lo ponen en un vaso en forma de tottem con cinco mil pajitas, y lo tomáis en Hawaii en una tumbona :D

Una vez metidos en materia, os pongo en situación: un abarrotado Goa se abre (o más bien se abre la puerta, porque yo la empujo) ante mi y accedo a la barra, donde encuentro con esa sonrisa cautivadora que siempre luce, a Miguel.
A uno de sus lados, su particular Tiki mise-en-place (en la foto que abre el post), y al otro una minipecera (mini de una grande, maxi de una pequeña) con un ponche muy especial, que desde luego encajaba para ir abriendo boca para lo que vendría después.

Tras comentar las novedades en la noche Vallisoletana y Madrileña, que en aquel momento estaban un poco fusionadas, procedió a mostrarme el primero de los cócteles que degustaría. Si tuviera que describirlo, lo haría con la palabra "piruleta". Me sorprendió reencontrarme con el famoso jarabe que había hecho las delicias de mi paladar una semana antes. Segun el camarero aquel día, podía recordarme a "Amaretto". Y así era, me transportó a aquella gelee de amaretto que servíamos con el merengue de sanguina y el arroz de calabaza y bacalao. 

La noche siguió como había empezado: con buen ambiente, con reencuentro constante y con buena música. Digno de repetirse. Y de hecho, para todo el que quiera, Don Miguel repite hoy en la ciudad de Zorrilla, esta vez en Cameo.






lunes, 21 de enero de 2013

Madrid Fusión 2013, día 1

En toda mi carrera, en toda mi vida, no he tenido un sentimiento tan profundo de terror.

Un terror lleno de felicidad, por dificil que pueda resultar concebir estas dos palabras juntas. En mi caso así es. Así ha sido mi primer día en Madrid Fusión 2013.

Al llegar, para variar, me ha invadido una sensación ya conocida de invalidez y pérdida, pero en seguida he sabido qué hacer. Me he dedicado a orbitar por el recinto, buscando. ¿Qué buscaba? No lo se, pero buscaba.

Hay que decir que el primer encontronazo ha sido con Martin Berasategi, al que casi veo caer por las escaleras mecánicas, ya que al pobre hombre le han distraído cuando iba a usarlas, y se ha tropezado (casi me lo como con patatas).

Acto seguido, ya dentro del recinto, me he topado con mi apreciado Ricard Camarena, uno de mis exchefs. Iba (y lo ha hecho xD) a dar una charla sobre arroces, como buen Valenciano que es. Pero al parecer la V de mi pase, no es suficiente para escuchar lo que tenía que compartir. (Aunque con el cuento de V de Valencia, a lo mejor habría colado... jajaja)
El caso es que, tras saludarle y desearle suerte, he seguido mi camino.

Y el próximo puesto, después de ver una "charla" (entrecomillado por lo corto, no por despectividad) de Ángel León, el cual casi me escupe en MF12, ha sido Caviar RíoFrío.
Alli por supuesto esperaba encontrar a mi querido Diego Gallegos, el cual me ha explicado, con ese acento Andaluz tan bonito que tiene, las novedades de Ríofrío en el mercado, entre las cuales se encontraba una suculenta crema de caviar que conserva todo su sabor y que esta a punto de entrar en el mercado.
 Estando con él, nos hemos topado con el maestro Joan Roca, y así me he quedado yo, como una roca por volver a verle tan "de cerca". No se, a mi me sigue recordando a Robert De Niro... jajaja

Tras aquello, he decidido dejarme caer por Frutas Eloy, que me sonaban y no sabía porqué. Aunque me imaginaba lo peor, y asi era, Yolanda, la gerente y hermana del afamado Eloy, me ha atendido muy.. atentamente, claro.
La verdad es que la mujer ha sido un encanto, me ha presentado, después de tres años de persecución, una bergamota (hoy ha sido el tema de conversación, por lo visto...), un caviar cítrico, una mano de buda, cidra... Una vasija de Venus (o algo así, sea lo que sea, era tremendamente interesante).
Algo aun más nuevo ha sido una mandarina baby cuyo nombre he olvidado (me estoy luciendo...) que yacía solitaria junto a limequats, kumquats, y demás quats.

Después he caído en la tentación de saludar a Ana, de SOSA, que era y es, supongo, comercial-a en Ramses. Y ella me lo ha conseguido. Oh si. Después de tres años, he vuelto a tener la esencia de bergamota en la mano y en la nariz. He aspirado todo lo posible y me husmeado un poco más por alli, con la promesa de volver mañana a comerme el stand y sus productos jaja

Tras una hora más de dar vueltas y aparecer, ve tu a saber porqué, siete veces en cada stand, me he dado de bruces con Miguel Pérez y Miguel Angel Jimenez, conocidísimos cocteleros de Madrid, que andaban jugando un poco con una bebida nueva llamada Pink Cow (si, el nombre es raro de cojones) que, como el primero me ha explicado, tiene una alta mezcabilidad, y le aporta al coctel en cuestión un toque único, ya que su sabor es completamente diferente a cualquier refresco gaseoso que hayáis probado antes. Me ha recordado ligeramente al guaraná en alguna tizna saboril, y desde luego tiene un cierto aire anaranjado, pero os lo digo: nada que ver con algo conocido.
Aun estáis a tiempo de pasaros por el stand y pedirles a estos dos monstruos de la coctelería que os hagan uno de las mezclas que tienen en la carta preparada para el evento.

Para terminar el día, me he encontrado con Garbancita Cristina y Paco Morales, el cual, por cierto, ha puesto una cara de "estoy seguro de que te conozco, pero no recuerdo de qué". Tras un cruce de miradas de una eternidad, me he quedado callada y he seguido hablando con Cris, la cual estaba ajena a las circunstancias tensas que se vivían entre miradas jajajaja...
Me ha recordado un poco al juego de miradas que nos hemos traído uno de los chicos de Poncelet y yo cada vez que pasaba por su stand (que han sido muchas, porque estaba más perdida que un pulpo...)

Otra de las maravillosas casualidades encontradizas, ha sido ya al salir.
Estan a punto de poner a la venta unas latas parecidas a las de algunas bebidas revitalizantes (en forma, digo) que se toman en frío y son de cafe, cafe a la vainilla, y  chocolate. Este último simplemente me ha enamorado. La marca, para que la tengáis en cuenta: Suculento Gourmet.

Mañana más y mejor, y sobre todo más extenso, señores. Vamos a sacarle todo el jugo que podamos a este evento!

Por cierto, repasando cómo he empezado el post, lo explico: este Madrid Fusión, último evento al que podré asistir en Madrid en una temporada larga, ha sido bastante esclarecedor. El hecho de que todos estemos siempre en los mismos eventos (Salón del Gourmet, Madrid Fusión, Millesime...), hace que nos conozcamos y nos hagamos tan cercanos, que es como ir por casa. Éso me agrada muchísimo, porque da muchísima confianza, y te anima más a ir a preguntar por los stands sobre las novedades; el saber que alguien conocido y que te cuida, te va a responder de buenas maneras.
Y lo que hace, es que a un año y medio de llegar a Madrid, pueda irme habiendo cumplido mi propósito.

lunes, 14 de enero de 2013

De mercado en mercado

Ah... El mercado.

Cuando empiezas en la escuela, todo el mundo te dice que un buen cocinero adora ir al mercado. Ir, tocar, oler, lamer... el producto... Bueno, a lo mejor no lamer, pero...

Así es, esa relación directa proveedor-cocinero que tanto une. Y es que un buen vendedor, acabará haciendo el plato por ti. Podrás decirle lo que quieras, suplicarle que se calle... Pero él te dirá cómo hacer ésos guisantes que acabas de comprarle, con una receta insuperable que no es la tuya. Pero a lo mejor te da una idea, ¡ándate!.

Desde que pasé mis seis meses de "dedicamiento" oficial a Dianos Cook y conocí a todos esos simpáticos "mercaderes" de Deusto, en Bilbao, nada fue igual. Mi querido carnicero, cuyo nombre he olvidado, y cuya foto no encuentro en ninguna parte, me ayudaba muchísimo a escoger el mejor corte para la receta que me disponía a hacer. Y mis compañeros de piso, para los cuales cocinaba, si recordáis los que me leíais por aquel entonces, agradecían el "economismo" o economía de sus productos.

Lo bueno de ir a comprar al mercado, es que nunca se pierde ese trato cercano y animado, esas sonrisas, y esa cercanía al producto.
Aquí en Madrid también he tenido muy buenas experiencias, tanto con el mercado de Villaverde alto, donde antes vivía, como con el de Pacífico, que es donde llevo viviendo más de un año.

Hoy, para recordar los viejos tiempos, he ido a comprar un par de cosillas, ya que después de todo aquello de la mudanza, mi frigorífico tenía poco más que pelusas e insectos arácnidos, y no me ha dejado indiferente.
Aunque ha sido la primera vez que probaba suerte en pacífico, he quedado maravillada. Me he dado un par de vueltas, y en seguida he sabido a quién dirigirme.
El carnicero, Salva, canturreaba mientras se peleaba con un "cacho-vaca" más grande que él, y un frutero al lado suyo limpiaba con aínco cada esquina de su puesto.
Los dos me han dado una atención y un producto excelente, el primero avalado por la carne (he visto un par de envoltorios por ahí) de Grupo Norteños, con los que ya he trabajado aqui en Madrid.

En general, una experiencia más digna de recordar, un frigorífico a rebosar, apenas diez euros menos en la cartera, y una sonrisa estupenda en la carita. Ahora vamos a ver si le sacamos partido a lo que hemos comprado :)

viernes, 11 de enero de 2013

Makro

Ayer hice mi primera visita a Makro como tal.
Como sabéis los que habéis seguido ligeramente la trayectoria de Dianos, aparte del blog, aparte de ser cocinera profesional y titulada en restaurantes, soy la responsable del catering Dianos, que quedó un poco en standby cuando dejé Bilbao. Allí colaboraba con la escuela de cine Kinema, ya que, cuando los alumnos iban de un lado a otro haciendo cortos, yo preparaba los caterings para llevarlos allá donde fueran.
En aquel entonces, conocí un lugar que me brindó la oportunidad de recortar precios: Bilbocash, una especie de Makro, para gente que no puede conseguir el carnet de socio.
Gracias a un par de llamadas, y tras una reunión del viejo equipo Dianero, conseguimos entrar en Makro con posibilidad de comprar, que no es moco de pavo.
La verdad es que me sorprende que no haya manera de conseguir un carnet, y luego lo tenga todo el mundo...
Este es un reportaje para todos aquellos frustrados que, como yo hasta ayer, nos hemos quedado a las puertas de Makro, sin saber qué había al otro lado.
Debo decir que no me sorprendió mucho ya que, como digo, no dista mucho de Bilbocash.

A lo largo de nuestro viaje por estanterías repletas de cosas que me recordaban a una mezcla entre el almacén de Ramses a lo grande (era como ver el almacén de un proveedor como Becar) y un Bilbocash descomunal, pudimos ver cosas realmente interesantes, de cara a un negocio, claro.

De cara a la coctelería, zumos de lima y limón, a la pastelería, todas las marcas posibles de huevo pasteurizado, de todos los tamaños y colores...

En cuanto a frutajes y demás parafernalia, desde tamarindos, hasta frutas del dragón, pasando por physalis (tanto buscarlo todo por todos lados...), sakura mix, kumquats... De todo tipo de frutas verduriles que eran raras y poco a poco han dejado de serlo, vamos.

Husmeando entre carnes de todos los pelajes (solomillos vacunos más grandes que yo, tanto congelados como frescos, y todo tipo de partes de los animalicos), nos dimos de bruces con nuestros queridos Cascajares, con una hermosa selección de productos suyos, también de todos los tamaños y colores.

Por último, aunque ya lo he hecho en facebook, me gustaría resaltar que encontré esos maravillosos fideos chinos instantáneos que vienen con la salsita liofilizada ya incorporada y todo, que tan súmamente feliz me hicieron en Bilbao y parte de Madrid.

En fin, como habéis podido leer, básicamente se pueden encontrar palés y palés de prácticamente cualquier cosa, desde aceitunas tamaño cabeza, hasta minibotellas de mosto, pasando por sopletes, marmitas en las que entran dos personas, archivadores, manteles e incluso ropa de cocina y sala (a precios desorbitados que no comprendí, por cierto). Todo con el precio sin IVA (para que los empresarios hagan más fácilmente cualquiera que sean las cuentas).

Total, que, si tuviera un carnet, sería estupendo, pero como no lo tengo, felicito a los que lo tienen, que pueden disfrutar de estos privilegios jajaja...








jueves, 1 de diciembre de 2011

Whisky Festival, Sala Shoko, Madrid

Como ya es habitual (aunque nos hemos tomado unas pequeñas vacaciones forzadas) en Diano´s Cook, os contamos un poquito sobre la presencia de gastronomía en eventos específicos.
En este caso, lo que fue el festival del Whisky, como ya lo hiciéramos con el de ginebra.

En primer lugar, un gran saludo al "portero" del evento, que nos hizo empezar el día "de mala uva".
Es el mismísimo organizador del evento el que decide invitarte a éste, bajo petición de que confirmes. Lo haces, e imprimes la entrada que te envía.
Entonces, llegas a la puerta de la Sala Shoko, conocidísima en Madrid por la sección juvenil, y le dices al puerta tu nombre y apellidos. Te mira con cara de superioridad y te dice: "No estas en la lista."
... "Vaya", piensas. "Éso sí que es curioso". "Verás, tengo una invitación", dices enseñándola.
"Ah, no sirve, es que tiene que estar en cartulina"
"¿Perdón? (encaminémoslo de otro modo). Me ha invitado X, ¿está por aquí?"
"Em, um... Si, pero..."
"¿Le puedes pedir que salga?"
"Uy no, éso es imposible, seguro que está liadísimo. ¿Por qué no mejor le llama usted misma por teléfono?"
"Efectivamente, no te preocupes, que ahora sale a buscarme."

Dos minutos después, el equipo Diano´s Cook puede entrar, tras lanzarle una "invitación en cartulina" a la mesa y mirar con asco al simpatiquísimo hombre que nos pedía 15 Euros pese a haberle enseñado dos veces la invitación y reiterarle que nos había invitado el organizador y que éramos profesionales.

Aun asi, y pese a que cada una de las veces que intentamos hacer las cosas bien y vamos con ilusión, algo acaba saliendo fatídicamente, entramos con una sonrisa. Si no lo hubiéramos conseguido, habríamos quemado el local.
Prosiguiendo con el tema a tratar, la verdad es que esperábamos más cantidad de puestos, ya que para nosotros "todo es poco" y nos gusta indagar en cada tema todo lo que se pueda.

Probando por un lado y por otro whiskys de diferentes antigüedades, aprovechamos para saludar a nuestros amigos de The Cocktail Room, a Michel de Le Cabrera, a Miguel de Belmondo y a Fernando de Merimee.
También pudimos ver por alli a Roberto Serrano que iba más rápido que el correcaminos.
-------------------------------------
Y fue entonces cuando, un puesto nos llamó particularmente la atención; el único que tenía algo diferente al resto. En la insignia que pudimos ver entre tanta gente, leímos "Nunos".

Dado nuestro afán por la pastelería, pusimos el codo en su stan y no quisimos volver a levantarlo.
Savarina de chocolate
emborrachada con whisky al gusto.
Esta pastelería tan emblemática de Madrid y cuyo cabecilla es José Fernandez (al que, por cierto, aun no conocía), nos brindaba la oportunidad de probar unos maridajes muy interesantes de whisky con chocolate.

Savarina y una cobertura propia de 74%,
que nos llamó especialmente la atención.
Primero decir que tuvimos que esperar un rato para saber qué tenían por alli, ya que era uno de los stans más llenos de toda la sala; pero nos sorprendió grátamente que la mujer que estaba al frente, Puerto Díaz, también de la pastelería, tuviese la consideración de pedirnos que esperásemos un segundo, llamándome por mi nombre, lo cual me dejó a cuadros ya que no me conoce ni mi madre (creí).
Después de la conmoción inicial, desveló que me conocía por facebook, y acto seguido me explicó cada uno de los maridajes con chocolate, los cuales podéis leer en los pies de foto (lástima que no podáis probarlos si no fuisteis).
Fue entonces cuando nombró al famoso pastelero y oí otro "Hola Diana" por mi flanco izquierdo, el cual tenía desatendido, y fue al girarme cuando encontré frente a mi nariz al mismísimo Jose Fernandez.
No podíamos perder la oportunidad de preguntarle en qué anda metido últimamente, y sobre todo, ¡SI DA CURSOS DE PASTELERÍA!.
Puede que los de en breves, lo cual nos satisfizo mucho.

Bombones de chocolate al anís, con frutos secos
y gelatina de whisky.
Asi, podemos concluir que, desde luego, mereció la pena el evento, aunque solo sea por probar las aortaciones de Nunos, ver las virguerías de una chica experta en decoración frutal (Fruit Art) y probar más de un whisky "más viejo que yo"






Chupachups de chocolate
rellenos de whisky líquido puro.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Gin show, Hotel Puerta de América, Madrid

Ayer, 29 de Septiembre, se daban cita en el Hotel Puerta de América (conocido por algunos por ser el hotel más colorido de Madrid, por otros por ser sede de los restaurantes Lágrimas negras y Fuse) el Gin Show, que viene directamente de Sitges.
Por primer año se celebra en la capital de España, y cómo no, en Diano's Cook no podíamos perdérnoslo.

Nos enteramos porque el mismo Nacho Espadas, el manager de Drinks Marketing Group, nos invitó mediante facebook.

Qué mejor oportunidad de adentrarnos en el mundo de las ginebras que ésta. Por alli pudimos ver caras muy conocidas de la coctelería, como Tupac, de Bar Concept, Carlos Moreno, de O´clock y Luca, de Dry Martini, entre otros.
También pudimos encontrarnos con cocineros, gracias a dios, como Pepe Gorines, de Cilantro Gastrobar, Alejandro Pérez, de Europa Decó, y una servidora, de Ramses.
Y por supuesto, caras conocidísimas de la prensa gastronómica como María Forcada.

Muchos stands donde informarse de los distintos botánicos que componían las ginebras, mucha gente interesante con la que hacer negocio, y muchas ganas de aprender.
Las marcas que pudimos encontrar, entre otras, fue la conocidísima Sweepes (con saquitos de botánicos de sus respectivas y nuevas variedades) y Nordic Mist (presentando su novedad Blue, más amarga y astringente) del lado de las tónicas.
Hendricks, Bulldog, Beefeater 24, Larios y Rives, como marcas de ginebra más conocidas por "la prole", además de G'vine, Citadelle, Ish...
Y por supuesto no faltaron los siropes de frutas con los que marcarse un estupendo coctel: Monin, de la mano de Barkonsult y 1883, de Amer.    

El lado negativo, como siempre, lo tuvo la parte menos profesional del evento. Me sorprendió que a la entrada me preguntasen si era profesional o prensa, pero me dió buena espina, pensando, muy inocente, que a lo mejor sólo íbamos profesionales del sector.
Ver cómo los comerciales se desvivían en un principio por vender sus ginebras y como, horas después, tenían caras de asco por tener que aguantar a gente que solo fue a beber, sin importarle un pimiento todo lo demás. Sumando a ésto una mujer que cayó al suelo desplomada cercana a un coma etílico y a la que tuvieron que meter a rastras dentro del hotel. Fue de lo más triste.

Los comerciales, de hecho, acabaron tan frustrados que, cuando alguien verdaderamente interesado en sus productos se acercaba, pasaban olímpicamente de él y le ponían un gintonic.
Señores, no fuimos a beber gratis, ¡fuimos a aprender y negociar!
Cuánto daño han hecho los jetas que van símplemente a pasar el rato. Son los que hacen que estos eventos pierdan totalmente la gracia...

Aun así, con cara de ajo conseguimos sacar cosas muy interesantes, una ginebra con el physalli como botánico más sorprendente, y un agua artesanal de las islas Fiji. Os iremos informando.

lunes, 16 de mayo de 2011

Frutas Manuela, Uribarri, Bilbao (II)

 La verdad es que no me lo puedo creer, he tardado cincomil años en escribir la segunda parte de éste post, ya me vale... Pero en fin, tampoco es que haya dejado esto desatendido, de hecho tengo post escritos hasta que haga la comunión... Hasta que haga la comunión mi bisnieto.

Y he aquí el que para mi es más importante de los dos post que dedicaré a mi amada Manuela.

A esta mujer la conocí gracias a mi foto en mi perfil de facebook con una pitahaya. Y es que para poder conseguir ese dragon fruit, tuve que prostituirme en cinco países diferentes... De hecho fue la única razón por la que empecé a ir de compras con Rosa...

Recuerdo entrar en aquella tienda y decir:
"¿El responsable, por favor? Hola, tu eres proveedora, ¿verdad? Quiero frutas exóticas. Trabaja conmigo."
De ahí ya no me consiguió mucha más ostia, la verdad... Qué le vamos a hacer, oye...

Pero a lo que nos importa, que la señorita Manuela se puso en contacto conmigo y dijo...
"Qué pitahaya más bonita".
Ese fue el detonante de todo. Yo ya andaba medio rompiendo con Rosa y la verdad es que ella me proporcionó el nombre de alguien que podía conseguirme lo que quisiera (aparte de ella misma, lo que pasa que me pilla un poco al otro extremo de Bilbao), Francisco Salado.

Aparte de eso, y como ya sabéis, me brindó la histórica oportunidad de ir al mercado, con lo que eso implicaba para mi... También sabéis que soy una enamorada de la cocina, pero en todos los aspectos: cosas que antes no podía ni ver, como el vino, ya ni siquiera las hago ascos, es más, las estudio. Así que fue el mejor regalo que pudo hacerme :)

Seamos francos... La admiro. Cada cosa que me mostró aquel día que compartimos en el mercado y sus dos tiendas, me iba convenciendo más y más de que es una mujer de armas tomar, aparte de tener unas ideas que no mucha gente tiene.

Su tienda, y digo bien, tienda, lejos de ser una simple frutería, esconde un mundo de encanto que estoy dispuesta a mostraros:

--------------------------------------------------------------

 Cuenta con un cartel bien grande en el que muestra todos los datos personales necesarios para ponerse en contacto con ella o la empresa en general, y el logo.
Y no os creais que es en plan churretoso, como alguna gente hace... En color y plastificado.
Además cuenta con un buzón de sugerencias que, por cierto, lee, no como otros.



--------------

 Ya lo he visto en más fruterías, un cartelito con tipos de setas, de verduras de hoja, de flores...
Es un indicativo de que le interesa el tema y que le interesa que sus clientes se interesen por tipos de verduras que pueden adquirir en su establecimiento. (A mi me interesa hacer trabalenguas)







-----------



Además de las frutas, que es lo mínimo que puede y debe tener una frutería, os dije que tenía mil cosas, pero no es mítico barulleo que, de tanto tener, no lleva bien nada... 
Atentos ahora: cuenta con botes de conservas, de todo tipo de verduras y legumbres, con mieles (incluso con hojas informativas sobre los usos y cómo ayudan a la salud)
En perpendicular a ellos, un estupendo expositor frigorífico donde guarda cosas como espinacas frescas, rúcula, etc


 ----------

 ¿Qué es ésto? Bueno, de hecho lo pone, así que muy complicado de saber, no es... Pero si, es una biblioteca de cocina.
Y no lo que yo en un principio pensaba: la gente no coge un libro mientras está en la tienda y luego lo deja...
No, se lo lleva a casa, previo sello y apunte de sus datos (para mandar al cobrador del frack si no lo devuelve), y se lo lee tan tranquilamente en su sillón, cama, silla o taza del vater, vamos, que no nos concierne...
Sencillamente una iniciativa magnífica, no la había visto antes.


-----------

¿Os apetece una barra de pan? ¿Chapata? Adelante, coged una... ¿unas legumbres secas?











-------

¿Os acordais de lo que hizo con la alcachofa y el rábano? En un momento, convirtió estas dos simples verduras en algo totalmente decorativo, y es que a esta mujer, la encanta decorar, ¡si hasta hace cestas de fruta!
Desde luego otra cosa no, pero organización debe tener toda la del mundo y más, porque si no comentadme como puede hacer tantas cosas y todas bien... Cuestión de práctica, seguro :)

Otra iniciativa más es regalar, la primera vez que va un cliente, una bolsa plegable de tela o algo así, con una parte de su logo, verde y con un fondo muy resistente.
Y es que se dio cuenta de que, las antiguas bolsas, con su dirección y nombre, cohibían a sus clientes, hasta el punto de que, fuera del barrio, no las usaban. Fijaos si es maja la mujer :)
 






 Un saludazo Manuela, y sigue con tus ideas, ¡¡¡porque son muy grandes!!!