Después de unos más que pacíficos días de sueños cumplidos y charlas en inglés, llegó el infierno a la tierra el día en que, tras solo tres de trabajo, terminaba la semana. Éso si, la terminaba levantándome a las 5 de la mañana y habiendome acostado el día anterior a la 1 tras hacer el cierre del restaurante.
No dormir = cerebro cansado = no entender ni flores.
Estaba muy excitada. Había atendido ya unas cuantas mesas en compañía de mi buena compañera y trainer Hannah, y llegaba el momento de tener mis propias mesas de principio a final. Qué emoción.
Mi primera mesa, ahí estaban. Tres adolescentes.
Me acerqué a la mesa.
"Hola chicaaas. ¿Qué quereis de beber?"
".,.,.,,,,,.,.,.,.,.,.,i.,.,.,,..g.,.,f"
O_o Oh Dios, hablan para el cuello de la camisa...
"San Pelegrinni... ¿So sparkling water?"
"No. Lemon" (escupitajo).
Qué día más largo...
Mi último intento de acercamiento a la mesa, cuando llevaban cerca de quince minutos sin levantar el tenedor del plato, fue para saber si habían terminado.
"Not quite yet" (labio superior sorprendentemente levantado). "Quite". En determinadas ocasiones, "quite" es como un escupitajo mucoso.
Otro cuarto de hora después de, por supuesto, no mover ni una espinaca, recogí los platos, esta vez ya terminados, aunque exactamente igual de vacíos que cuarenta minutos antes.
Tras interminables minutos de labios superiores levantados en posición de asco total e ignoramiento supremo por su parte, seguido por casi tenerme que subir a la mesa para recoger los platos porque el suelo estaba regado con sus bolsos y no movieron ni una uña para acercármelos, llegó el momento de la cuenta.
Por supuesto. Cuando vi a cada una de ellas con el movil y mirando el ticket, lo supe. Tres cuentas distintas.
No podía ir peor.
La última cuenta de las tres que, gracias a Dios, fueron con tarjeta, fue completamente transaccion...ada? por la clienta. Para qué iba a esperar a que yo hiciese lo que tocaba, ya lo hizo ella por mi, cogió su tarjeta y me devolvió el terminal con una sonrisilla de satisfacción. Qué dolor.
La siguiente mesa no fue mejor, empezando con un mundo de sonrisas y terminando con una madre y dos hijas haciendome burla cuando dejé la mesa por vez trescientas después de dejarle una de las ochenta tandas de bebidas que pidieron.
¿Y las siguientes y últimas dos? Ni siquiera eran mías. Trataba de ayudar a un compañero que nadaba en caca a cargo de la mitad del restaurante, practicamente lleno.
Asi que siento a una mesa, les pregunto por la bebida... Y ya está, descubierto que aquel era el día de San Camiso. San hablo al cuello del camiso. Bebidas nuevas que no entendí, en un tono que ni ellos eran capaces de oir... Tras cinco intentos de entenderles, escribi en mi comandero lo que Dios (que me tenía desatendida esa mañana) me dió a entender y me fui a mi sección.
No. Pero ojalá lo hubiese hecho.
Un último cliente me hizo una seña. "khdohwalkrjfwqmfrmwñqlm Bill"
"Mesa 64 quiere Bill"
"Ya la tiene"
"Disculpe, ¿es para cobrarle entonces?"
"Si"
Y alli empezó todo.
"Eres española."
A la mierda. "Podría aprender español en tres meses desde cero" "Se cinco idiomas" "China es la primera potencia mundial " "Yo soy ingles, pero los ingleses son... y... y también..."
Tras cuarto de hora atrapada alli, gracias a Cristo Bendito, la manager vino a salvarme y todos mis compañeros me preguntaron si había sido racista conmigo. Regular costumer known for being racist. Awesome.
Me retiro xD
jueves, 26 de junio de 2014
martes, 17 de junio de 2014
Día 2 camareril
En verdad, este será el primero y segundo. Aunque aun estoy en prácticas, he descabalado un poco el tema, asi que vosotros leedlo y asentid como si entendierais algo de lo que estoy diciendo XD
El día que fui a la entrevista en el restaurante, me temblaban hasta los pies. Normalmente ya me tiemblan, incluso buscando trabajo de lo mío. Imaginaos el plantel yendo a un "cero experiencia " "ingles medio" "he sido chef (¿y a mi qué me importa, ni que te fuese a ayudar en absoluto?)". Creo que nunca he confiado menos en mi misma... No di pie con bolo con las frases, palabras o sílabas, lo único que dije bien, hopefully, fue mi nombre. Pero lo que no confiaba en mi, lo confiaba en mi camiseta de flores. Ésa sí. Me hacía parecer fiable, y eso es un empujón.
"See, the best way to keep going is make you a trial shift" Asi que alli que fui a mi trial shift (verte cómo trabajas sin tener ni puta idea, como un pato mareado, durante dos horas y decidir luego si te quieren o te escupen en un ojo).
Acabé la prueba añorando todo el trozo de pie que me faltaba encima del talón después de haberme comprado especialmente para éllo unos "maravillosos zapatos, super cómodos y bonitos".
Aunque bueno, técnicamente, no puedo decir que ese día empezase bien. Me encontraba en Primark en busca y captura de unos zapatos (esos, los asesinos) y unos pantacas todo chulos, negros pitilliles para ser toda sexy waitress.
Tras descubrir que las inglesas tienen las piernas de tres largos: largas, normales o cortas, y que los sábados las encanta revolver los pantalones negros y mezclar todas las tallas, solo empleé tres horas en encontrar el único *** pantalón que había de talla 38 pierna medianamente larga. Todo con el amor que me caracteriza.
Me probé todo junto y quedaba "niqueláo". Jooooolin ¡¡pues que suerte!!
Pena que solo falte... ¿Una hora y media para tener que salir para la prueba? Necesitaba lavar los pantalones. ¿Cuántas manos inglesas grandes, pequeñas y medianas les habrían tocado? Quizá en programa rápido y en la secadora, me da tiempo...
Fantástico, incluso me dió tiempo a ponérmelos un rato antes de salir para ver si me convencían para la prueba. La prueba de la prueba. Me siento a comer y siento "algo". Aparte de nauseas, sentimiento de salchicha a punto de explotar y unos pocos nervios... Si, el pantalón solo estaba caliente, no seco. Ya no había vuelta atras, tenía que irme.
Ahí estaba yo con mi culo mojado y mi primera mesa. "Recoge los platos".
Chupado.
Ay, que se me cae el plato encima de la vieja, mierda.
Ostia, el vaso, que lo tiro.
Y ahí ocurrió. "Could we have a coffee A (de cinco opciones diferentes), B (de otras tres), C (de otras cuatro) and a owqjrflkjad tea?".
Claro. Recuérdalo, recuérdalo, recuérdalo (sin manos para apuntarlo)
El manager me pone sonrisita, yo "sonrisito" al manager de vuelta, me pregunta qué tal, le digo que bien y...
¿era green o grey tea? Jeeeesucristo...
¿Qué ha pedido? Green tea (venga, a ver si hay suerte, el otro no me suena)
Vieja "sorryyy i said **grey tea"
De vuelta a mi camarera de referencia "**grey tea?"/ "No tenemos grey tea, espera que voy a hablar con la señora"/Mierda, no era eso...
Al manager: Me ha pedido grey tea.../ No tenemos! Ahh! Earlgrey tea! ¬-¬
Rencor, rencor, rancor XD
Gracias a Dios, ahí termino mi horrípida experiencia en esa mesa, llena de malentendidos y hundimientos en la miseria. Seamos serios, la señora me podía haber pegado, y no lo hizo XD
El resto del servicio fue pasando y acabándose (y el resto de piel en mi pie) y llegó el momento de marcharse.
Por alguna razón me hace mucha gracia no entender una caca de lo que dicen, asi que siempre estaba sonriendo. Por esa razón, me quedé con el puesto xD
PRIMER DÍA COMO CAMARERA (entrenando)
De hecho, el restaurante donde hice la prueba NO era en el que he acabado trabajando, pero never mind.
Llegar, y que te manden a la guerra así, al primer cliente que pasa por allí. ¿Y quién es? El gracioso de turno.
Coger una bandeja llena de cafés y vasos y copas y cosas horribles y marchar a la mesa como si tuvieras parkinson. Que el tío se te quede mirando y te diga... "¿Acabas de empezar a ser camarera, verdad? ¿Me vas a tirar todo encima?" Mearte de risa, y decirle que, de hecho, es tu primer cliente. Que te acabe dejando un propinón y deseándote suerte en tu carrera <3 p="">
Ir a diferentes mesas en diferentes estados de comicción, y que se te olviden todas las palabras. "Quiereeeeeeeeees algo de..... beber? Mh... Agua? Yo Diana, yo española"
"Te apetece un poco de queso o parmesano? Digo.... mh... pimienta y... erm... queso? parmesano? QUIERES QUESO????"
"Que si puedes reservar un picnic para niños para mañana? Por supuesto, un segundo (¿qué cojones es eso?)"
"Could I have an earlgrey tea?" (SI! ESO LO ENTIENDO!!!)
Por si no fuera poco golpearme TRES veces seguidas con una lámpara justo encima de una de las mesas ("Vamos a tener que quitar la lámpara por ti, mujer, te vas a hacer una brecha"), vérmelas y deseármelas para sujetar la bandeja en una mesa de cuatro, cada uno con un vaso vacío más un vaso de agua, y un botellín de algo. Bien bien bien bieeeen... Y una de las chicas "jajajajaja mira cómo agarra la bandeja para no tirárnoslo encima!!" Voy a dejar de intentarlo ¬-¬
Para terminar el turno, que me dejen a cargo de una sección del restaurante (con uno de los jefes a cargo de mi), teniendo que ir tras el para cada cosa que tenia que hacer, que todas las mesas acaben a la vez, que ese jefe se ponga filosófico explicándote cómo pasar tarjetas y notar puñales en la espalda, saliendo de los ojos de uno de los clientes. "De verdad que necesito ir a darle la factura a ese hombre"
"No, espera que te enseño esto"
"Me esta mirando fatal, lleva mogollón esperando"
"No, tienes que aprender esto"
"Pero..."
....
....
"Aquí tiene la factura" (marchándome)
"NO TE MARCHES A NINGUN SITIO"
Mirada asesina, los de al lado O_o "ok, thank you so much, cheeeeeeeeeeeeeeeeeers"
"Puedo preguntarte cuál es tu nombre" (para poner una queja) (no era mi mesa, no era mi sección, estaba ayudando)
"No" (vale, dije Diana)
"¿Tiena?"
"Diana"
"¿Tiana?"
¿Qué eres, imbecil? "DDDDDDDDDDDDDDDDDDiana"
Cara de vacas al tren. Momento incómodo.
"Gracias por veniir, graaaaaaciaaaaaaaas, graaaaaciaaaaaas" lematolematolematolematoooooooooooooooo3>
En fin, después de una noche de nulas horas de dormir y de explosiones intestinales, no ha estado nada mal... Deseando ir mañana!!! <3 br="" nbsp="">
3>
El día que fui a la entrevista en el restaurante, me temblaban hasta los pies. Normalmente ya me tiemblan, incluso buscando trabajo de lo mío. Imaginaos el plantel yendo a un "cero experiencia " "ingles medio" "he sido chef (¿y a mi qué me importa, ni que te fuese a ayudar en absoluto?)". Creo que nunca he confiado menos en mi misma... No di pie con bolo con las frases, palabras o sílabas, lo único que dije bien, hopefully, fue mi nombre. Pero lo que no confiaba en mi, lo confiaba en mi camiseta de flores. Ésa sí. Me hacía parecer fiable, y eso es un empujón.
"See, the best way to keep going is make you a trial shift" Asi que alli que fui a mi trial shift (verte cómo trabajas sin tener ni puta idea, como un pato mareado, durante dos horas y decidir luego si te quieren o te escupen en un ojo).
Acabé la prueba añorando todo el trozo de pie que me faltaba encima del talón después de haberme comprado especialmente para éllo unos "maravillosos zapatos, super cómodos y bonitos".
Aunque bueno, técnicamente, no puedo decir que ese día empezase bien. Me encontraba en Primark en busca y captura de unos zapatos (esos, los asesinos) y unos pantacas todo chulos, negros pitilliles para ser toda sexy waitress.
Tras descubrir que las inglesas tienen las piernas de tres largos: largas, normales o cortas, y que los sábados las encanta revolver los pantalones negros y mezclar todas las tallas, solo empleé tres horas en encontrar el único *** pantalón que había de talla 38 pierna medianamente larga. Todo con el amor que me caracteriza.
Me probé todo junto y quedaba "niqueláo". Jooooolin ¡¡pues que suerte!!
Pena que solo falte... ¿Una hora y media para tener que salir para la prueba? Necesitaba lavar los pantalones. ¿Cuántas manos inglesas grandes, pequeñas y medianas les habrían tocado? Quizá en programa rápido y en la secadora, me da tiempo...
Fantástico, incluso me dió tiempo a ponérmelos un rato antes de salir para ver si me convencían para la prueba. La prueba de la prueba. Me siento a comer y siento "algo". Aparte de nauseas, sentimiento de salchicha a punto de explotar y unos pocos nervios... Si, el pantalón solo estaba caliente, no seco. Ya no había vuelta atras, tenía que irme.
Ahí estaba yo con mi culo mojado y mi primera mesa. "Recoge los platos".
Chupado.
Ay, que se me cae el plato encima de la vieja, mierda.
Ostia, el vaso, que lo tiro.
Y ahí ocurrió. "Could we have a coffee A (de cinco opciones diferentes), B (de otras tres), C (de otras cuatro) and a owqjrflkjad tea?".
Claro. Recuérdalo, recuérdalo, recuérdalo (sin manos para apuntarlo)
El manager me pone sonrisita, yo "sonrisito" al manager de vuelta, me pregunta qué tal, le digo que bien y...
¿era green o grey tea? Jeeeesucristo...
¿Qué ha pedido? Green tea (venga, a ver si hay suerte, el otro no me suena)
Vieja "sorryyy i said **grey tea"
De vuelta a mi camarera de referencia "**grey tea?"/ "No tenemos grey tea, espera que voy a hablar con la señora"/Mierda, no era eso...
Al manager: Me ha pedido grey tea.../ No tenemos! Ahh! Earlgrey tea! ¬-¬
Rencor, rencor, rancor XD
Gracias a Dios, ahí termino mi horrípida experiencia en esa mesa, llena de malentendidos y hundimientos en la miseria. Seamos serios, la señora me podía haber pegado, y no lo hizo XD
El resto del servicio fue pasando y acabándose (y el resto de piel en mi pie) y llegó el momento de marcharse.
Por alguna razón me hace mucha gracia no entender una caca de lo que dicen, asi que siempre estaba sonriendo. Por esa razón, me quedé con el puesto xD
PRIMER DÍA COMO CAMARERA (entrenando)
De hecho, el restaurante donde hice la prueba NO era en el que he acabado trabajando, pero never mind.
Llegar, y que te manden a la guerra así, al primer cliente que pasa por allí. ¿Y quién es? El gracioso de turno.
Coger una bandeja llena de cafés y vasos y copas y cosas horribles y marchar a la mesa como si tuvieras parkinson. Que el tío se te quede mirando y te diga... "¿Acabas de empezar a ser camarera, verdad? ¿Me vas a tirar todo encima?" Mearte de risa, y decirle que, de hecho, es tu primer cliente. Que te acabe dejando un propinón y deseándote suerte en tu carrera <3 p="">
Ir a diferentes mesas en diferentes estados de comicción, y que se te olviden todas las palabras. "Quiereeeeeeeeees algo de..... beber? Mh... Agua? Yo Diana, yo española"
"Te apetece un poco de queso o parmesano? Digo.... mh... pimienta y... erm... queso? parmesano? QUIERES QUESO????"
"Que si puedes reservar un picnic para niños para mañana? Por supuesto, un segundo (¿qué cojones es eso?)"
"Could I have an earlgrey tea?" (SI! ESO LO ENTIENDO!!!)
Por si no fuera poco golpearme TRES veces seguidas con una lámpara justo encima de una de las mesas ("Vamos a tener que quitar la lámpara por ti, mujer, te vas a hacer una brecha"), vérmelas y deseármelas para sujetar la bandeja en una mesa de cuatro, cada uno con un vaso vacío más un vaso de agua, y un botellín de algo. Bien bien bien bieeeen... Y una de las chicas "jajajajaja mira cómo agarra la bandeja para no tirárnoslo encima!!" Voy a dejar de intentarlo ¬-¬
Para terminar el turno, que me dejen a cargo de una sección del restaurante (con uno de los jefes a cargo de mi), teniendo que ir tras el para cada cosa que tenia que hacer, que todas las mesas acaben a la vez, que ese jefe se ponga filosófico explicándote cómo pasar tarjetas y notar puñales en la espalda, saliendo de los ojos de uno de los clientes. "De verdad que necesito ir a darle la factura a ese hombre"
"No, espera que te enseño esto"
"Me esta mirando fatal, lleva mogollón esperando"
"No, tienes que aprender esto"
"Pero..."
....
....
"Aquí tiene la factura" (marchándome)
"NO TE MARCHES A NINGUN SITIO"
Mirada asesina, los de al lado O_o "ok, thank you so much, cheeeeeeeeeeeeeeeeeers"
"Puedo preguntarte cuál es tu nombre" (para poner una queja) (no era mi mesa, no era mi sección, estaba ayudando)
"No" (vale, dije Diana)
"¿Tiena?"
"Diana"
"¿Tiana?"
¿Qué eres, imbecil? "DDDDDDDDDDDDDDDDDDiana"
Cara de vacas al tren. Momento incómodo.
"Gracias por veniir, graaaaaaciaaaaaaaas, graaaaaciaaaaaas" lematolematolematolematoooooooooooooooo3>
En fin, después de una noche de nulas horas de dormir y de explosiones intestinales, no ha estado nada mal... Deseando ir mañana!!! <3 br="" nbsp="">
3>
Día 1 en sala
Así es amigos. La despedida de la cocina fue horripilenta, con muchos mocos escurriendo por mi nariz, los ojos rojos y gente tirándose a las vías del tren para salvarme de esa decisión. Pero no es un adiós definitivo!
Como ya dije hace tiempo, quiero mirar más allá en mi carrera, ampliar horizontes y ser capaz un día de conducir una cocina y decirle a los camareros que no me cuenten milongas, que yo he estado allí también... Jajaja.
Pues sin más dilación yo creo que ya os cuento cómo fue mi primera experiencia en la sala. Obviamente no voy a poner ningún nombre real, ni nada que os de pistas de dónde encontrarme o matarme después de lo que escriba. Tampoco os puedo asegurar que lo que escriba sea al cien por cien cierto, pero si os ruego participación, quiero saber opiniones!
Como siempre, lo que escribo aqui está visto desde un punto de comicidad y diversión, no son críticas feroces ni algo dañino a malas. Mera diversión de una servidora y los lectores que quieran pasar un buen rato.
Adelante pues!
1. El comienzo
Sobre todo en esta última parte de mi carrera, los seis últimos meses que he estado trabajando en la cocina, he tenido mucho contacto con los camareros. Era la jefa de partida de pastelería, lo que quiere decir que básicamente el jefe de cocina se desentendió de mi de malísima manera en los servicios, y era yo la que tenía que lidiar con la jauría de perretes camareriles hambrientos de postres para sus clientes. Muchas quejas, muchas prisas y muchos errores. Y llegó el día: chico, pues ya me gustaría salir ahí fuera a ver si hay tantas quejas como dices, tantas prisas como dices, y a ver si tus dedos choriciles son los que causan los errores en la TPV.
El tiempo fue pasando y cuando pasé a ser la peor tratada de todo el restaurante por ser chica (en serio?) y extranjera (qué original!), decidí marcharme de ese tugurio con la cabeza a mediana altura (alta por haber durado seis meses en fine dining cooking, optando a Michelin Star, baja por haberme dejado pisar de semejante manera). Y decidí tirarme al vacío.
¿Y cómo se tira uno al vacío? Podía haber sido peor. Pero con mis 23 años, mi único trabajo hasta ahora ha sido la cocina, lo único que conozco. ¿Idiomas? En España siempre pensé que mi ingles era de 10 (como decía en mis notas).; al venir vi una realidad muy distinta. Así que supongo que podía haber saltado a un vacío sin red, pero la sala me seducía y si puedo sobrellevarlo con todo lo que conlleva, en Ingles, no necesito nada más en la vida (algún día explicaré esto).
Así que le eché huevos (aunque parezca una chorrada, para mi fue más duro que venir a Inglaterra) y decidí que era el momento de saltar. ¿Qué fue lo más duro? Sinceramente, no lo se. Pero admitiré que, despues de siete años mirándome cada día al espejo con mis aritos a cada lado de la nariz, verme sin ellos me supuso un revuelto de estómago y más de una lágrima. No sentía que fuese yo, me sentía rara y ya no sentía que pudiese destacar.
¿Qué supuso deshacerme de los piercings de la nariz? Supuso libertad (me los tuve que quitar para optar a uno de los trabajos), porque durante años, me escudé en ellos para sentirme única. Supuso valentía, porque ya no me escondía tras ellos, estaba desnuda. Supuso compromiso (de quererme tal como soy, como nací y como un día me quise, sin ellos). Y por último, supuso esfuerzo, el de compensar lo que me distinguía de los demás en lo físico, con mi forma de ser.
En fin, que todo esto os parecerá bolingas, pero me costó mucho mirarme al espejo después de liberarme de esas dos cadenas tras las que me escondía, y ahora sonrío como hacía mucho al ver en lo que ese acto me ha transformado.
Como ya dije hace tiempo, quiero mirar más allá en mi carrera, ampliar horizontes y ser capaz un día de conducir una cocina y decirle a los camareros que no me cuenten milongas, que yo he estado allí también... Jajaja.
Pues sin más dilación yo creo que ya os cuento cómo fue mi primera experiencia en la sala. Obviamente no voy a poner ningún nombre real, ni nada que os de pistas de dónde encontrarme o matarme después de lo que escriba. Tampoco os puedo asegurar que lo que escriba sea al cien por cien cierto, pero si os ruego participación, quiero saber opiniones!
Como siempre, lo que escribo aqui está visto desde un punto de comicidad y diversión, no son críticas feroces ni algo dañino a malas. Mera diversión de una servidora y los lectores que quieran pasar un buen rato.
Adelante pues!
1. El comienzo
Sobre todo en esta última parte de mi carrera, los seis últimos meses que he estado trabajando en la cocina, he tenido mucho contacto con los camareros. Era la jefa de partida de pastelería, lo que quiere decir que básicamente el jefe de cocina se desentendió de mi de malísima manera en los servicios, y era yo la que tenía que lidiar con la jauría de perretes camareriles hambrientos de postres para sus clientes. Muchas quejas, muchas prisas y muchos errores. Y llegó el día: chico, pues ya me gustaría salir ahí fuera a ver si hay tantas quejas como dices, tantas prisas como dices, y a ver si tus dedos choriciles son los que causan los errores en la TPV.
El tiempo fue pasando y cuando pasé a ser la peor tratada de todo el restaurante por ser chica (en serio?) y extranjera (qué original!), decidí marcharme de ese tugurio con la cabeza a mediana altura (alta por haber durado seis meses en fine dining cooking, optando a Michelin Star, baja por haberme dejado pisar de semejante manera). Y decidí tirarme al vacío.
¿Y cómo se tira uno al vacío? Podía haber sido peor. Pero con mis 23 años, mi único trabajo hasta ahora ha sido la cocina, lo único que conozco. ¿Idiomas? En España siempre pensé que mi ingles era de 10 (como decía en mis notas).; al venir vi una realidad muy distinta. Así que supongo que podía haber saltado a un vacío sin red, pero la sala me seducía y si puedo sobrellevarlo con todo lo que conlleva, en Ingles, no necesito nada más en la vida (algún día explicaré esto).
Así que le eché huevos (aunque parezca una chorrada, para mi fue más duro que venir a Inglaterra) y decidí que era el momento de saltar. ¿Qué fue lo más duro? Sinceramente, no lo se. Pero admitiré que, despues de siete años mirándome cada día al espejo con mis aritos a cada lado de la nariz, verme sin ellos me supuso un revuelto de estómago y más de una lágrima. No sentía que fuese yo, me sentía rara y ya no sentía que pudiese destacar.
¿Qué supuso deshacerme de los piercings de la nariz? Supuso libertad (me los tuve que quitar para optar a uno de los trabajos), porque durante años, me escudé en ellos para sentirme única. Supuso valentía, porque ya no me escondía tras ellos, estaba desnuda. Supuso compromiso (de quererme tal como soy, como nací y como un día me quise, sin ellos). Y por último, supuso esfuerzo, el de compensar lo que me distinguía de los demás en lo físico, con mi forma de ser.
En fin, que todo esto os parecerá bolingas, pero me costó mucho mirarme al espejo después de liberarme de esas dos cadenas tras las que me escondía, y ahora sonrío como hacía mucho al ver en lo que ese acto me ha transformado.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)