sábado, 28 de mayo de 2016

Ladridos y managers escapistas

Ayer cuando llegué a trabajar era una persona vivaz, feliz y llena de energia. Cuando sali era como un gatito al que habian metido a la lavadora.

Llego a un restaurante vacío, asi que me pongo a dar vueltas a ver si encuentro algo que hacer. Uy mira, una mesa de dos uy otra y otra y otra. En cinco minutos restaurante lleno para la oferta de bollo y cafe por dos libras. Porque este  din de semana, no solo es el ultimo del mes, asi que la gente ha cobrado... Pero el lunes es fiesta y! Vacaciones de los niños. Menuda fiesta.

Una mesa de ocho y una de cinco sedientos de cafe (aparte de las otras diez que querian cafe a la vez) y una tortuga en el bar. Mi amigo el de las contestaciones y miradas es como un bebe que solo sabe gatear tratando de correr una maraton.
Si a eso le sumas que no teniamos platos donde poner las tazas... ni tazas, ni vasos, ni platos para los bollos... por lo menos teniamos cucharillas. Asi que mira, mandabamos a los clientes a la maquina de cafe con la cucharilla y un azucarillo, y que se arreglasen. No, pero hubiese sido una mejor idea.

Asi que manager en cuestion, con la que ya tuve rencillas en su momento, estaba tan placidamente en la oficina rascandose el... quiero decir, seguro que haciendo algo de vida o muerte, completamente ajena a como nos estaban dando por el culo arriba. Y por que te iba a importar, si aunque prendieses fuego al restaurante nadie te diria nada.

Asi que la llamo para ayudarnos, limpia tres platos y dice: "bueeeno, pues ya estais bien, no?"
Tipico momento de dibujos animados en el que cuando te giras, solo ves una nube de polvo porque ya ha salido corriendo. Y entonces ocurrio.

Un microbio de tres palmos de altura, humana de unos treinta años, me viene a buscar al bar y se me pone a chillar lo disgustada y asqueada que estaba por su desayuno, todo a un milimetro de mi cara (pero a la altura de mi barbilla).
Vamos a ver, si no estoy sorda. Y si me dices lo mismo como una persona normal, a lo mejor hasta te escucho.
Que el plato está sucísimo y que habia pedido mantequilla en el pan y no la tenia. Vida o muerte la mantequilla. Pues me disculpo y me llevo el desayuno que A, yo no habia llevado a la mesa, asi que como voy a ver que esta sucio... y B, yo no lleve a la mesa asi que como voy a saber que no tiene mantequilla si yo lo pedi con ella.
Pero ese gnomo chillón... cómo iba a saber todo eso, claro xD

Asi que le llevo los dos desayunos nuevos en platos brillantes y un poco mas de mantequilla con un poco de sorna, y el otro chico de la mesa me dice que si, si, es que los platos tenian como marcas de jabon.

Y ahi ya pense... vamos a ver, aqui algo no cuadra. Primero que estaba lleno de grasa y sucio, luego que tenia marcas de jabon (asi que estaba limpio??), que no habia mantequilla (como puedes saberlo sin probarlo, si el pan tiene algo untado???)... que la manager escapista sirve los platos y se pone a llamar a no se quien durante media puta hora en medio del mierdon mas horrendo, y cuando esta señora se pone a pegarme alaridos, ni se molesta en colgar el telefono.

Yo de mayor quiero ser asi. Que me importe una mierda todo, que me queje diciendo mentiras para que la gente me regale cosas y que no tenga que ser yo la que acaba de los nervios y encima llevandose malas caras por preocuparse.
Aaaale a la mierda todos!
(Y se que no se va a dar el caso porque nunca he sido asi ni creo que pudiera serlo...)

Opinones, comentarios y demas parafernalia, aqui debajo pleaseee... asi el resto de lectores ven que no solo me lee mi madre y mi hermano! :)

jueves, 26 de mayo de 2016

Criticón pin pón

Una vez pasada la depresión, y habiendo dado el discurso del año, vamos con lo que aqui importa, cosas inentendibles.

El otro día, cuando me dieron el poder por vez primera, dejándome a cargo de la sala mientras el jefe se fue a hacer ensaladas a la cocina (literalmente xD) me di cuenta de lo que realidad significaba quedarse sola ante el peligro.

A mi me encanta socializar con la gente cuando no tengo nada mejor que hacer, asi que era el momento idoneo. Típico ir por las mesas a preguntar qué tal todo, como mi antiguo manager Mark solía hacer.
Asi que alli que fui con mi mejor sonrisa a recoger un plato de calamares de una mesa. Y entonces lo vi.
Lo primero que me salió de ojo es cómo mi pokemon les había dado unas rodajas de limón para exprimir en los calamares. A mi me lo hicieron en un restaurante, y no era nada feliz.
Obviamente los clientes señalaron a este hecho, y tambien dijeron que los calamares estaban secos y duros y que normalmente eran geniales.
Pues estupendo. Lo único que no tenía que hacer ese día, lidiar con quejas, y lo único que recibo. Caca.

Lo primero es tener a mi pokemon persiguiéndome mientras intento encontrar a mi jefe, preguntando por qué le había pedido que no les diera la cuenta si se la pedían. Pero por qué la gente no se calla y escucha lo que le dices a veces... Que pesadez...
Asi que despues de tres tediosos intentos de que cerrase el pico y me escuchase, tuve que apuntar al limón, para que el capullo de él me dijese que es que no había nada más para darles. ¿Que no había limones en el restaurante, dices? No bueno, eh... mhhhh bueno, aqui abajo digo, eh....
Obviamente típica frase de jefe de cocina "¿y no sabes ir a buscarlo?".
Espero que se acuerde de mi cara de mierda la próxima vez que por un momento piense en volver a hacer semejante cosa.

Total, que después de ir a visitar a mi amigo Michelin y que se subiese el delantal en plan "que me coma los huevos" (actitud chef michelin 100%), mi jefe me dice mientras hace una de sus ensaladas que estos dos clientes vienen habitualmente y siempre se quejan de los calamares. Dejad de pedirlos, coño.

Pero esta vez, fijate que lidiar con su queja fue diferente. Esta vez no era yo la que había atendido la mesa, yo era una cara nueva, asi que llegué alli, les ofrecí unos cafes... Y aceptaron!
Casi les doy un abrazo, o me pongo a bailar encima de la mesa, desnuda... Porque chico, parece que cada vez que tengo una queja en una de mis mesas (y el manager desaparece) y tengo que lidiar yo con los quejicas, jamás quieren nada. Solo quieren salir corriendo, como si hubiese fuego.
Pero cuando va alguien diferente, de repente todo está son arcoiris y unicornios.
A lo mejor me llevo una máscara hecha con la foto de uno de mis managers o compañeros y cuando pase algo asi, me la pongo y vuelvo a la mesa...
"Hola, he oido que no han disfrutado de su merluza, que puedo hacer por ustedes? Un cafe por cuenta de la casa?"

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Por cierto, si alguien quiere, tambien podríais dejar comentarios aqui mismo en el blog. No se si es necesario tener una cuenta, pero queda bonito tener cosas puestas debajo... Que no soy colo yo aqui sola como una cacatua contandoos mis penas... Contadme las vuestras!

miércoles, 25 de mayo de 2016

El pasado, el presente y el futuro. Diano's Cook

Buenas chavales! Os habreis dado cuenta de que llevo un tiempo sin escribir, y ya pensaríais (otra vez, tíos pesados) que me había olvidado del blog otra vez. Que va. Solo estaba esperando magníficas noticias.

No se ni por dónde empezar, pero quizá lo haga por el principio.

Creo que ya sabreis que llevaba tiempo intentando que me ascendiesen, porque había empezado a  dominar bastante bien lo de trabajar cara al público.... Pues la última respuesta que tuve de mi jefe es que había llegado el momento, porque había cambiado todo lo que él me había pedido, es decir, me había vuelto alguien que confiaba en si misma (o en su máscara) y a la que le importaban un pito las malas caras de la gente cuando les decía que lo que hacían estaba mal. Llegados a este punto, el otro día tuve un bajón del que tenía pensado escribir una vez entendiese qué pasó y por qué.

Resulta que en el entrenamiento de mis pokemons, prácticamente en ningun momento dudé al decirles lo que tenían que hacer. Incluso el tiopesao que decía a todo "ya lo se", tuvo que meterse la lengua en el ano (que estamos en público) y darle vueltas, porque le canté las cuarenta. Pero ay, amigo! Justo cuando crees que ya has aprendido y te relajas, la vida, la muy pécora, te envía una prueba a traición para ver si es verdad! Y no lo es. Nunca lo es.

Este chaval nuevo del bar, que para más peste viene de ser jefe en otro lado, me dió mala espina desde el momento en el que puso un pie en el restaurante. No había oido hablar de él, pero algo no me gustaba (como con todos los nuevos XD).
Segun pasó el tiempo (el segundo día XD) me vi obligada a decirle que si le era posible, ayudase sentando mesas (en vez de estar apoyado en la barra y cruzado de brazos, lo cual considero una actitud de mierda, sobre todo si acabas de empezar un trabajo...).
Y entonces me di cuenta. No estoy lista. Me miró con cara de mierda y me sentí del tamaño de un llavero. Seguramente porque mide cinco metros más que yo. Seguramente porque en mis pokemons siempre he encontrado una debilidad que me hacía sentir más fuerte, que me daba confianza. Por eso al verle, supe que me habría vencido antes de empezar a luchar.
Aun así, mi querida máscara pegada a mi cara, y seguí adelante. No miré atras por un momento. No importa quién hubiese sido. No importa si era hombre o mujer, o si sabía mejor el idioma que yo. Lo que importa es que en este lugar yo soy quien tiene la palabra porque asi lo han dictado los jefes.

Asi que, armándome del valor que no tenía, segui hablando. "Habla" me dijo él. "Habla hasta que tu misma te lo creas".

Después de aquel momento, supe con seguridad que esta carretera que empieza bajo mis pies va a ser muy tortuosa, pero también se que he evolucionado lo suficiente en todo este tiempo como para poder seguir adelante, aprendiendo y con ayuda o sin ella.

Como este post no es tanto de anecdotas sino un poco autobiográfico, os contaré los momentos más destructivos y horrendos de mi carrera en Inglaterra, y quizá también muy lejos de aqui.
En todos ellos abandoné, en todos ellos he pagado consecuencias enormes y me he sentido como una mierda durante meses (y años), pero de todos ellos, hoy y solo hoy, se que he aprendido lo necesario para encontrarme justo en este punto. ¿Y qué punto es ese? El punto en el que puedo mirar atrás y decir, que os zurzan hijoputas, que lo he conseguido.

El primero, muy lejos de aqui y hace muchos años... Cuando creí que llegaría a algun sitio y además muy rápido... Buscaban a un segundo de cocina en donde llevaba trabajando mucho tiempo, y pensé que yo tenía las ganas y la inocencia de la juventud, necesarias para que, si alguien confiaba en mi, pudiese aprender la posición que admiraba. Me carcomía ver como una chavala que apenas hablaba español y que tenía muy poquitos conocimientos de cocina, estuviese por encima de mi. Pero cuando ella se marchó, para mi sorpresa y desilusión, ascendieron a un chaval que acababa de llegar, pero que había hecho practicas en el Celler de Can Roca. Ya estaba. No importaba que yo estuviese deseando aprender, que mi actitud fuese buena... Solo importaba el nombre. En aquel momento, puedo decir, dejé de creer en la justicia.
Esta vez más que en ninguna otra carrerilmente hablando. "Eres demasiado joven"

Cuando estaba tan cerca de conseguir mi entrenamiento coctelero y despidieron a mi maestro o cuando me prometieron llevarme con quien creí era mi alma gemela para empezar de nuevo y me dejaron olvidada, fueron algunos otros....

La siguiente vez que alguien me empujó al borde del abismo fue ya en la isla. Por desgracia su cara siempre estará en mis peores pesadillas. Dejé que arruinase mi sueño. Le dejé ganar. El fue el principio y el fin.
Después de una muy mala experiencia cocineril, creí que tres días antes de mi cumpleaños había encontrado mi regalo.
La cocina era todo lo que podía haber imaginado, la prueba consistía en mirar y flotar por las partidas y el jefe de cocina solo quería estar seguro de que me gustaba lo que veía.  No me gustaba, me encantaba! Era tan feliz... Recuerdo llorar de alegría en el vestuario cuando me ofreció el trabajo. Lo había conseguido!
La cosa empezó bien, pero pasando las semanas, un hombre del equipo empezó a meterse conmigo. Era muy violento en lo que decía y cómo lo decía. Las cosas que decía, cómo me menospreciaba y hacía mi trabajo imposible.
Pero llevaba escuchando mierda desde que pisé mi primera cocina, no esperaba menos.
Lo malo es que la cosa se complicó, y fue cada día a peor, haciendo que los que tuvieron que decidir entre quedarse a un lado o guardarse la espalda siguiendole el rollo, se pusieron a saco contra mi. Todos contra uno.
Durante semanas volvía a casa llorando. Y lloraba durante el servicio, y en los descansos. Y en el baño. Lloraba cuando libraba, y lloraba al pensar que me habían destrozado el sitio perfecto que había encontrado. Era su culpa, y su culpa sola. Pero dentro de mi, sabía que la única culpable de no plantarle cara y callarle la boca, era yo. Intenté todo lo posible, pero nada le abatía...
Creí que podría ser feliz, pero había dejado que ese hombre me arruinase, y se llevase mi felicidad.
Acabé renunciando sin decir ni palabra al jefe, ya que estaba muy avergonzada de dejarme maltratar de semejante forma.

Cuando empecé a ser camarera, aun muy deprimida, me sumí aun más en la miseria. Para mi no solo era dar un paso atrás, sino aceptar que me había dejado vencer. No quería volver a cocinar. No podía enfrentarme a alguien asi otra vez.
Las dos promesas que me hice a mi misma cuando empecé, mis dos piercings en la nariz, se fueron por el retrete como cualquier otra cosa con la que me hubiese identificado antes. Necesitaba empezar de cero, no podía traer equipaje.

Mi ingles era una santa mierda. Pero gracias a la paciencia de mi jefe Marc, que no cejó en su empeño de hacerme mejor, estoy donde estoy hoy.
Por él y por el tropiezo numero doscientos.

Cuando llegué al restaurante, solo era un hombre grandón que había sido camarero toda su vida. Pero de ahi pasó a ser un monstruo. Sabiendo que no tenía experiencia ninguna y que aprendía segun iba, hizo mis días imposibles. Echándome a la cara todo lo que hacía mal, de muy malas maneras y sin ningun respeto. La cara de desprecio que tanto temía. Alli estaba de vuelta.
Acabé llorando una vez más, en la oficina del jefe esta vez. "No puedo"
El hombre, sin saber qué hacer, miraba al ordenador. "Necesito que me dejen tranquila, necesito que me den una oportunidad"
Hoy se que a ese hombre le hice los turnos un infierno, porque no paraba de equivocarme. Pero jamás levantó la voz. Jamás se enfadó.
Y el monstruo? El monstruo se fue. E hizo que mi misión fuese sercada día un poquito mejor.
Jamás pude contestarle. Jamás pude plantarle cara, pero se que hoy me miraría distinto si me viese, porque no tendría nada que decir. Y si lo tuviese, no importaría, porque yo no perdería el tiempo escuchando su opinión. Porque todo al fin y al cabo son opiniones. Opiniones que nos definen o que no nos importan.

Asi que hoy, pensando, pensando, he visto el momento y la oportunidad de darle la vuelta a todo.
Al restaurante en el que estoy de camarera, para el que ya hice una prueba para cocinera en su momento, ha llegado un jefe de cocina de estrella michelin. Pero uno de los que lleva la estrella por dentro. De los que adora su trabajo, de los que siempre sonrie. Y solo hoy he sacado las chaquetillas de su caja, y he pensado que no pasará mucho tiempo hasta que vuelva a vestirlas.

Cuando le dije que si podía hacer algun turno para ver cómo se cocinaban ciertos platos, para poder explicarlos mejor (me trataba de convencer), saber los ingredientes etc, no solo accedió a darme una partida, sino que esos días pondría un cocinero menos, contando con que yo lo sería. En sus propias palabras, "Confiaba en mi"

Después de todo lo que ha pasado hasta hoy, de miles de promesas incumplidas, de chaquetillas hechas añicos por odio y desesperación, siento que se ha levantado un gran peso de mi alma.
No solo volveré, si no que lo haré con un aprendizaje que no hubiese tenido de ninguna otra manera.
El futuro es mio, y ningun monstruo puede arrebatarme eso. Nunca más.